Lucien Chevallier

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Lucien Chevallier

Mensaje por Lucien Chevalier el Jue Oct 12, 2017 10:52 pm

☼ Nombre: Lucien Chevalier

☼ Raza: Vampiro

☼ Edad: alrededor de 400 aunque aparenta rondar los 25

☼ Materia que imparte: Literatura – Historia del Arte

☼ Descripción física:

Es un hombre de contextura delgada que mide casi 180 cm y pesa alrededor de 70kg. Es de facciones finas y elegantes pero no muy afeminadas. Sus ojos son de color celeste y ligeramente rasgados, enmarcados por largas pestañas oscuras. Sus labios son un tenue color rosa y ligeramente finos. Su cuerpo no está muy marcado y su piel pálida está libre de cualquier tipo de cicatriz. Tiene manos con dedos largos y delgados, prefectos para un artista. Cuando ha pasado demasiado tiempo sin beber sangre su semblante se torna más pálido y enfermizo, casi pareciendo que en cualquier momento caería desmayado.

Tiene el cabello del mismo tono que sus ojos, ligeramente largo y ondulado aunque cómo le crece muy rápido puede llegar al punto de rebasar sus hombros pero mayormente se lo deja a la altura de la barbilla o muy corto pero siempre con el flequillo más largo y peinado hacia el lado izquierdo, tapándole ligeramente el ojo.

Si tiene mucha sed o si mucha sangre se ha derramado cerca de él, sus ojos cambian de color a un rojo vivo y sus caninos se alargan hasta volverse largos y puntiagudos colmillos.

Suele vestir con ropa semi informal en tonos neutros casi siempre, a no ser que esté solo. Siempre lleva puestas gafas con los vidrios oscuros para proteger su vista de la luz, rara vez se las quita aunque esté en una habitación o sea de noche.

☼ Imagen:

Spoiler:






☼ ¿Uke, Suke o Seme?: Suke

☼ Personalidad:

El rasgo más característico en Lucien y el que más domina su forma de ser es la amabilidad. Es un hombre de sonrisa gentil envuelta en tristeza y bastante dispuesto a escuchar los problemas ajenos y ayudar a encontrar una solución. El primero en ayudar y cuidar de la gente aunque tiene un defecto atroz, no sabe cuidar de él mismo pues tiende a poner las necesidades de otros antes que las suyas. Su amor propio está por el piso literalmente, lo que le vuelve alguien bastante inseguro en ciertas situaciones. Se culpa cuando algo sale mal y se siente un inútil al no poder arreglar las cosas, aun cuando no sean su culpa realmente. En extremo sincero, leal y honorable, no le gusta mentir ni lastimar a otros. Tampoco disfruta de involucrar a inocentes en sus problemas.

Odia en lo que fue convertido y por lo tanto es frecuente que se autocastigue negándose a satisfacer su sed de sangre por mucho que lo necesite lo que le ayudó a tener un admirable autocontrol sobre sí mismo muy pronto. Aborrece la violencia, sin embargo ha desarrollado una gran tolerancia al dolor. No es alguien orgulloso sino más bien sumiso y manejable además de algo cobarde. Pero aunque carezca de valentía no es alguien que suela llorar, sino que prefiere guardar su dolor y soportar pues tiene la creencia de que es lo mejor para él. Le cuesta mucho tomar decisiones respecto a su vida pues se acostumbró a que otra persona las hiciera por él por lo tanto duda mucho a la hora de elegir algo.

Estuvo en una relación abusiva desde que fue convertido en vampiro, lo que dio como resultado que se volviera en la persona que es hoy. Fue obligado a muchas cosas contra su voluntad hasta que eventualmente terminó quebrándose y haciendo lo que se le decía para evitar el dolor. Esto eventualmente llevó a que desarrollara algunos síntomas del síndrome de Estocolmo y que no tuviera confianza en sí mismo, por todo esto no sabe lo que es estar en una relación romántica sana pues su cabeza piensa que se merece el trato que recibió. Siempre todo es su culpa, nunca de otros, no importa cuánto se desviva para hacer feliz o complacer a otros, terminará cometiendo un error que arruinará todo a su parecer.

Gracias a las sesiones de terapia a las que se vio obligado a asistir, pequeños fragmentos de la persona que fue cuando era humano pueden ser vislumbrados en ocasiones. En esos momentos adopta un porte regio y serio con una pizca de superioridad, digno del título con el que nació, y logra ocultar mejor su falta de confianza en sí mismo. Incluso se siente mejor consigo cuando logra ser su antiguo yo por un rato pues es señal de que su vampirismo no mató del todo a la persona que era. Generalmente esa faceta suya aparece al momento de dar clases.

No tiene problema alguno en repetir las cosas si algún alumno no le entiende, lo explicará hasta que le entiendan, pero solo si ve que hay un deseo de aprender o de entender el tema sino no lo hará. Es bastante estricto en clase, sobre todo con aquellos estudiantes a quienes ve perdiendo el tiempo o no prestando atención pero con aquellos que sí se esfuerzan es mucho más amigable y accesible, incluso llegando al punto de aceptar dar clases de refuerzo fuera de sus horas laborales si se lo piden.

☼ Lo que le gusta:

- La fotografía, la mayoría de sus fotos están basadas en la naturaleza o en personas siendo felices.
- Las cosas dulces, siempre le gustaron aunque sus sabores preferidos son la vainilla y los postres que lleven frutas. Aunque la comida en general le gusta mucho.
- Oír la lluvia, le ayuda a conciliar el sueño y a calmarse.
- Los relatos de aventuras y algunos de romance, pero de estos últimos sólo si tienen un final feliz.
- El sol por muy extraño que suene al venir de un vampiro.
- Pintar con acuarelas u óleos.
- Ser de ayuda para otros, le ayuda a sentirse feliz que alguien lo necesite.
- Las cosas antiguas, sus favoritas son aquellas de la Francia del 1600.
- Las flores con aromas dulces y sutiles.
- Dormir, no hay nada mejor que eso para que el tiempo pase rápido.

☼ Lo que no le gusta:

- Morder o ser mordido.
- Los lugares oscuros y húmedos le aterran mucho, más que nada por la posibilidad de quedarse encerrado.
- Otros vampiros pues nunca ha conocido a uno de su clase que sea medio decente y no un asesino sediento de sangre.
- Los días nublados pero sin lluvia, le ponen depresivo.
- Sentirse inútil cuando no puede ayudar en algo.
- Las injusticias o el abuso de poder.
- La sangre, la odia aunque dependa de ella para mantenerse cuerdo.
- La música muy estridente.
- El frío, siempre anda muy abrigado en época invernal.
- La luz blanca, le lastima la vista.

☼ Habilidades:

- Gracias a su condición de vampiro tiene fuerza, velocidad, resistencia, oído, olfato y reflejos muy superiores a los humanos. Su cuerpo es muy difícil de dañar pues tiene una tasa de curación muy alta. Posee la particular habilidad de poder soportar la luz del sol, además puede transformarse en un murciélago de fruta. Tiene veneno en los colmillos lo cual sirve para transformar humanos en vampiros. Es inmortal e incapaz de envejecer.

- Es un fotógrafo extremadamente hábil y famoso, tal es la calidad de su trabajo que rara vez se ve en la necesidad de hacer retoques en digital.

- Sabe pintar, tocar varios instrumentos, cantar y componer música.

☼ Debilidades:

- Ser vampiro también tiene sus desventajas pues el agua bendita le quema mientras que los objetos benditos le debilitan. Sólo puede cambiar de forma durante las noches. Su veneno no es muy potente así que para convertir a un humano debe morderle varias veces. Es capaz de morir si le decapitan, le atraviesan el corazón o le incineran. Necesita beber sangre una vez al mes como mínimo para evitar caer en la locura. Es incapaz de ir abiertamente contra la persona que le convirtió.

- Su vista es muy pobre debido a un accidente por lo que es incapaz de ver con nitidez las cosas que están a más de cinco metros, ve más de su ojo derecho que del izquierdo y su curación no puede sanarle por completo pues fue una herida muy grave.

- Suele tener una fiebre muy alta cuando se estresa mucho al punto de delirar

☼ Historia general del personaje:

Nació en París, en la Francia del 1600, siendo el tercer y el último hijo del rey. Creció bajo la casi exclusiva vigilancia de su madre y otros sirvientes al morir su padre un par de años luego de su nacimiento. Nunca pasó mucho tiempo con sus hermanos, el mayor de los tres ya era rey a pesar de su corta edad mientras que el otro hermano demostraba tendencias “extrañas” para la época que eran alentadas por los asesores del rey para evitar algún conflicto sobre el derecho al trono. Recibió la educación que todo príncipe debía de tener, aunque con un énfasis en el arte cuando demostró interés en el área.

Lucien, a diferencia de sus dos hermanos, nunca demostró deseos de ser militar ni de mezclarse en la sociedad. Él era perfectamente feliz leyendo, pintando o tocando música. Su hermano el rey no se opuso a los deseos del menor de dedicarse de lleno a esas actividades pues le convenía que su hermano se concentrara en aquellas cosas y no representara un peligro para su reinado. Era común que el menor de los príncipes fuera visto en óperas o teatros junto al segundo príncipe, aquella era una de las pocas oportunidades que tenía para pasar tiempo con uno de sus hermanos. No objetó cuando el rey dispuso un matrimonio para él, pues siempre había sabido que aquello pasaría y lo aceptaba. Aceptaría a quien quiera que su rey escogiera pero en privado le rogó a su hermano poder quedarse en París de ser posible.

Para su suerte había otro hermano que casar antes que le tocara el turno a él. El segundo príncipe ya había tenido algunos escándalos con sus conquistas y era primordial ocuparse de eso antes. Para cuando contrajo matrimonio con una prima segunda, el rey ya había apartado a su otro hermano de la corte para evitar más crisis en la familia y le había encontrado una esposa. Lucien nunca amó a aquella mujer, sin embargo la trató con respeto y amabilidad pues la fémina había abandonado a su familia de origen para que él no tuviera que abandonar su adorada París. Era innegable que amaba la cuidad donde había nacido pero también había otra razón tras su deseo de quedarse allí. Le preocupaba abandonar al rey pues seguía siendo su hermano y ya se había hecho normal que el soberano consultara con sus hermanos sobre los temas que a cada uno se le daban mejor, siendo el arte y la literatura para Lucien y la etiqueta y protocolo para el hermano del medio. Estando el segundo príncipe viviendo lejos, le preocupaba que si el rey necesitaba discutir algo urgente no tuviera con quién hacerlo. Era de conocimiento público el apego que el príncipe menor sentía hacia sus hermanos, también el hecho de que era el mediador entre los mayores cuando estos tenían una disputa. Era más abierto en su afecto al hermano del medio mientras que su comportamiento era más moderado hacia el rey pero no por eso menos genuino. Nunca se le pasó por la cabeza reemplazar a su hermano en el trono sino que siempre intentaba estar al alcance para asistirlo de ser necesario, siempre tuvo esa forma de pensar desde que se enteró de lo joven que era el mayor al momento de asumir la corona.

La vida era tranquila para él en gran parte, estaba apartado de la vida militar y política y se dedicaba a pintar y escribir en sus ratos libres. Era una existencia relajada y casi feliz a pesar de su matrimonio sin amor. Sin embargo la desgracia empezaba a acercarse. Su esposa había enfermado gravemente y ningún médico parecía saber qué tenía, ni siquiera los especialistas enviados por el propio rey encontraron una cura. Lucien se resignó a que su amiga y compañera partiera y como último regalo de su parte se encargó de que estuviera cómoda y pudiera ver a su familia. Inevitablemente la mujer murió y él la lloró. No la amaba como debía hacerlo un esposo pero eso no significaba que no la amara de otra manera. Luego de aquello cayó en una profunda tristeza, ni la presencia casi constante del segundo príncipe, de su esposa y de sus sobrinos pudo levantarle mucho el ánimo. Y los médicos temían que el tercer príncipe siguiera el mismo camino que su esposa. A tal punto llegó su agonía que el mismo rey le ordenó mudarse con él y asignó guardias y sirvientes para que le protegieran y se aseguraran de que se cuidaba.

El hecho de que su hermano mayor, con quien nunca había compartido mucho debido a la posición que ostentaba, temía que muriera le ayudó a sobreponerse un poco de su pérdida.  El monarca incluso estaba dispuesto a darle unos años antes de arreglar otro matrimonio para él. Lentamente Lucien se recuperó y, llevado por el segundo príncipe y alentado de forma solapada por el rey, empezó a asistir nuevamente a los bailes y fiestas. Fue en una mascarada donde su destino se selló. Había acudido simplemente porque su hermano era el anfitrión de la fiesta pero había estado más ocupado evitando conversaciones que disfrutando. Fue mientras se escabullía de la vista de su hermano que la vio por primera vez. Estaba siendo molestada por un caballero que sin duda tenía algunas copas de más encima, no pudo ignorar aquello y acudió en ayuda de la joven dama, terminado bailando con ella por el resto de la noche.

Lucien no se detuvo a pensar en aquello, por más que su hermano insistiera con el tema, y pronto se olvidó casi por completo del suceso. Hasta que un día en su camino de regreso de una obra fue atacado. Los recuerdos de esa noche eran confusos y estaban llenos de gritos y desesperación junto con un horrible dolor en un lado del cuello. Perdió la consciencia. Para cuando volvió en sí se encontró acostado en una lujosa cama en una habitación sin ventanas y con solo una vela como fuente de iluminación. Había un aroma agradable en el aire, dulce y que le dio sed. Se sentó en la cama y fue en ese momento que sintió algo resbalar por su torso. Bajó la vista y se horrorizó ante lo que se encontró. No sólo estaba completamente desnudo sino que estaba bañado en sangre. Con un grito se levantó de la cama para encontrarse con algo peor, alrededor suyo había cuerpos. Todos estaban desgarrados y sangrantes.  

Fue entonces que la única puerta de la habitación se abrió para dar paso a la joven que había ayudado hace unos días. La chica le sonrió encantada, para nada molesta por la escena o por su desnudez, y se le acercó feliz con su largo y hermoso cabello rubio ondeando y sus ojos verdes brillando de felicidad. Lucien retrocedió asustado y luego de aquella acción su memoria se vuelve borrosa nuevamente. Recuerda que la chica, Camille era su nombre, le dijo que le había gustado y por eso lo había convertido en vampiro. Que el desastre en la habitación lo había hecho él debido a la sed de sangre. Ese primer día de consciencia fue horrible para él, no sólo por la culpa de haber matado gente inocente y haber cometido un pecado atroz sino por el hecho de estar completamente atado a la voluntad de Camille debido a que era su creadora. Se sintió asqueado y traicionado por su cuerpo cuando éste empezó a reaccionar a las órdenes de la chica contra su voluntad. No pudo hacer nada más que dejar que su creadora lamiera la sangre de su cuerpo mientras le murmuraba cosas, su cuerpo ya no era suyo y la vampiresa no tardó en usarlo para lo que le había convertido.

No supo cuánto tiempo estuvo encerrado con Camille en aquella habitación cerrada, la culpa y el dolor entremezclados con placer habían nublado su cabeza. Para cuando pudo recuperar algo de autonomía se vio siendo un juguete para la chica. Alguien a quien peinaba a su antojo, vestía a su antojo, hacía lo que ella decía y quería. Excepto una cosa. Desde que recuperó la consciencia se había resistido a morder a alguien a pesar de que varias veces le fue traída alguna persona para alimentarse. Aquellos eventos sólo terminaban mal para él, pues nunca se doblegaba a los deseos de la mujer sobre aquel tema y en su mente siempre estaba presente la rebeldía de no someterse tan fácil.

Los días pasaron y eventualmente terminó conociendo al otro habitante del sitio, alguien a quien llamaban el Conde. El hombre era el creador de su creadora pero aunque le intimidaba mucho, nunca se le acercó ni le habló directamente. Aunque parecía divertirse cuando Camille decidía castigarlo o humillarlo frente al hombre. No tardó en percatarse de que le consideraban muerto y que no podría regresar con sus hermanos. Era un monstruo ahora y no quería poder en peligro a su familia, sobre todo no a su rey. El país necesitaba a su soberano así que Lucien se resignó a ser considerado muerto y habría vuelto ese hecho realidad sino fuera porque Camille había tomado medidas para que eso no ocurriera.

Con su libertad totalmente restringida no pudo hacer más que ir sucumbiendo lentamente ante Camille. La chica podía ser una completa sádica un momento y pasar a ser un ángel al segundo siguiente, que casualmente era en los momentos luego de que Lucien acabara malherido por alguno de sus estallidos. Eventualmente su mente terminó por desarrollar un método de supervivencia para evitar terminar medio muerto. Acabó comportándose de forma más sumisa cuando la chica perdía el control en un intento de aplacarla para evitar el dolor. A veces funcionaba y Camille se portaba bastante cariñosa y amable con él pero otras veces fallaba y acababa en un montón de dolor y sangre para el antiguo príncipe. Pero de a poco aprendió cómo evitar que la ira de Camille cayera sobre su persona, una parte suya protestaba ante el hecho de aceptar ser el dócil juguete de la chica pero el instinto de supervivencia terminó por triunfar.

El tiempo pasó y Lucien se acostumbró a las continuas mudanzas para evitar las sospechas, a no salir de día y pasarse las horas junto a Camille. Podría decirse que las cosas eran tranquilas hasta que ocurrió el único incidente en el que estuvo metido el Conde. El hombre era todo un enigma y rara vez le veía así que nunca se le ocurrió que el otro vampiro se cruzara a propósito en su camino. Estaba rondando por la mansión donde vivían en ese tiempo cuando una de las ventanas se quebró de la nada y Lucien pronto se vio siendo lanzado hacia el soleado jardín. Las cortinas se enredaron en su cuerpo y para cuando pudo liberarse se vio bajo el sol del mediodía ante su gran espanto y sorpresa. Había sido informado sobres las debilidades comunes de su nueva especie así que era consciente de que el sol debería de quemarle pero no lo hacía. En su confusión apenas registró la risa estridente del conde y el chillido de indignación de Camille. Sólo volvió en sí cuando su creadora le gritó ordenándole que regresara dentro, su tono de voz indicando que algo malo iba a pasarle en cuanto estuviera dentro del alcance de la chica. Y así fue. Camille le castigó severamente antes de encerrarle en el sótano del lugar. No supo cuánto tiempo estuvo allí pero en algún momento el Conde fue a verle. El hombre estaba claramente divertido con la situación pero de todas formas le contó por qué Camille había reaccionado tan mal: le tenía envidia. El Conde podía pasear sin problema bajo la luz solar pero la chica no había heredado esa habilidad cuando fue convertida, Lucien sí y eso la molestaba. La visita fue breve pero aquel incidente había detonado algo en Camille y el antiguo príncipe temía que no fuera bueno para él.

Lentamente la vida volvió a su viejo curso pero la tensión y las miradas de Camille hacia el Conde eran indicadores de problemas. Lucien juiciosamente mantuvo la mayor distancia posible, no tenía oportunidad alguna contra dos vampiros mayores y más experimentados que él. Si se metía en medio iba a terminar mal. El clima de tensión duró pocos años hasta que una noche Camille le ordenó encerrarse en el altillo de su hogar provisional y no salir de allí hasta que ella se lo permitiera. Mientras estuvo allí sólo pudo escuchar lo que parecía una especie de pelea que se prolongó por horas para desdicha suya. Para cuando la chica regresó a por él su estado no era el mejor, su ropa estaba rota y sucia. Parecía que su creadora se había metido en una horrible pelea. Ella sólo le dijo que a partir de entonces eran solo ellos dos, no mencionó al Conde y Lucien no se atrevió a preguntar.

A partir de ese momento la vida de ambos se volvió desenfrenada, sin la presencia imponente del Conde ya no había nada que mantuviera a Camille a raya. Estuvieron juntándose con pequeños clanes de vampiros cuyo modo de vida espantaba horriblemente a Lucien. Eran meras bestias sin control de sí mismos, que solo mataban por placer y no por realmente tener sed. Nunca se quedaban mucho, para su suerte y gran alivio, pues aquellos grupos solían atraer a unos de sus pocos enemigos: los caza vampiros. Aquellos años no fueron buenos, él no encajaba en aquel ambiente salvaje y, a pesar de lo sediento que estaba casi todo el tiempo, logró mantenerse al margen de aquellas cacerías. Camille hace años había dejado de intentar hacerle beber sangre y se conformaba con que la siguiera durante la cacería como un fiel perrito. Se mantuvo en bajo perfil hasta que en una cacería terminan casi asesinados por los cazadores, fue entonces cuando Lucien logró convencer a su creadora de no juntarse más con aquellos clanes de salvajes. La chica aceptó, después de todo se había llevado un buen susto.

Luego de aquello sus vidas fueron más tranquilas, Lucien había descubierto que la música parecía afectar positivamente el ánimo de Camille y constantemente la distraía tocando algún instrumento o cantando. Aquello se volvió rutina y junto al hecho de que ya no se juntaban con otros vampiros ayudó a mejorar el ambiente entre ambos, siempre que no se mencionara que él podía estar bajo el sol y ella no. Cuando su creadora estaba de buen humor no le costaba mucho hacer lo que le pedía y poco a poco su relación dejó de ser de un solo lado. Lucien empezó a corresponder cuando Camille deseaba intimidad o mimos. Lento pero seguro se convirtieron en una pareja normal. Con el paso de los años el antiguo príncipe descubrió su talento para la fotografía y como a su creadora parecían gustarle las imágenes que tomaba siguió haciéndolo. A veces había días malos pero dentro de todo era una existencia casi pacífica.

A principios de siglo llegaron a Estados Unidos y estuvieron viviendo en distintas ciudades hasta que oyeron hablar de Maine y de cómo era conocida por su gran población sobrenatural. Era un lugar casi perfecto para vivir, un par de vampiros en una ciudad llena de otras especies no llamaría la atención. Se instalaron en un cómodo departamento donde acondicionaron una habitación para que Lucien revelara sus fotografías además de un sitio a prueba de sonido para que Camille pudiera escuchar música sin molestar a los vecinos. Vivían tranquilamente, él vendiendo sus fotografías y cuadros online para no tener que salir de la casa y enojar a Camille, mientras que ella trabajaba de noche en un casino como crupier.

Aunque las cosas no duraron mucho. Lucien solía dormir de noche pues se quedaba solo y su pareja llegaba tarde del trabajo. No era nuevo que en medio de la noche sintiera unas manos femeninas abrazarse a él pero cuando una noche eso no pasó se preocupó. Luego de largos años a su lado se había terminado uniéndose emocionalmente a la chica que le había robado su humanidad. Camille llegó casi cuando el sol salía y había un ligero aroma a sangre en ella aunque no había mancha alguna sobre su cuerpo. Decidió no comentar nada sobre el olor y se concentró en averiguar por qué llegaba tan tarde. Sólo le respondieron con evasivas pero no se preocupó mucho, había sido solo una noche. Pero cuando aquello se volvió a repetir varias veces ya no podía negar que algo tramaba su pareja.

Se decidió a averiguar qué pasaba. Le costó mucho reunir el coraje para salir del apartamento sin la aprobación de Camille, pero tras varias noches intentando lo consiguió. No entró en el casino sino que se quedó tras un edificio dónde tenía una vista privilegiada de la salida para empleados. Iba a tener muchos problemas si la chica se enteraba que había salido sin su permiso pero el sentimiento de que su pareja estaba haciendo algo malo no le habría dejado la consciencia tranquila. Estuvo rondando por el sitio mientras esperaba a que la chica acabara su turno, atrajo un par de miradas extrañas pero aparte de eso no ocurrió nada. Aunque el terror de lo que pasaría en cuanto Camille le viera le estaba poniendo en extremo nervioso.

Finalmente, Camille salió del trabajo en compañía de otra mujer que parecía haber tenido unas copas de más. Lucien las observó desde una distancia lejana, si se acercaba más se arriesgaba a que le descubrieran. Les siguió a una distancia prudente hasta que decidió que su pareja sólo estaba ayudando a alguien muy ebrio a llegar a su casa. Dejó de seguirlas y se disponía a regresar rápidamente al apartamento cuando un aroma asaltó sus sentidos. Luego de tantos años identificó aquel olor rápidamente. Era sangre y venía de la dirección en la cual aquellas dos mujeres se habían ido. En aquel momento no lo pensó y corrió de forma imprudente hacia el lugar. Cuando llegó se encontró con Camille mordiendo justo en la yugular de la otra chica, que ya había muerto. Al percatarse de su presencia su creadora tiró a un lado el cuerpo sin mucha delicadeza y le miró con furia. Pero no tuvo tiempo de reprenderle pues pronto el estrecho callejón se vio repleto de gente armada. Uno de los hombres lanzó una especie de líquido hacia él que no tardó en identificar como agua bendita. Y por las armas que portaban dedujo que eran cazadores.

Instintivamente se acercó a Camille, al menos sabría qué tipo de castigo obtendría de ella. Pero aquello fue un error, la chica estaba furiosa porque Lucien nuevamente había desafiado su autoridad y en lugar de atacar a los cazadores le atacó a él. Como siempre ocurría no se defendió de la agresión, apenas gritó y no lloró. Incluso cuando la chica desgarró su pecho, cuello y rostro simplemente se dejó a pesar del dolor. Lo último que recuerda antes de perder la consciencia fue el sonido de unos disparos y un dolor agudo en el muslo.

Cuando recuperó la consciencia su mundo estaba a oscuras y cuando intentó moverse se encontró con que estaba atado. Presa del pánico intentó soltarse, haciendo que alguna máquina emitiera un agudo sonido y que pasos apresurados se dirigieran hacia donde estaba. Estar restringido y no poder ver le habían puesto histérico y le costó mucho calmarse. Al parecer estaba en una especie de hospital luego del ataque que había sufrido a manos de Camille. Las vendas y restricciones eran temporarias, se las quitarían en cuanto sanara un poco más y probara no ser un peligro para el personal aunque ignoraron por completo sus preguntas sobre su pareja.

Le tomó un tiempo acostumbrarse pero, aparte de negarse a beber sangre y en insistir a las enfermeras que él comía comida normal, no fue algo tan malo y pronto estuvo libre de las ataduras aunque la venda en sus ojos no había sido retirada aún. Según la doctora que le atendía, sus ojos habían sufrido una herida severa por parte del ataque de Camille y sólo restaba esperar a ver que tanto podía sanarse solo con sus habilidades de vampiro. Ahora que estaba mucho más recuperado fue que su pequeña paz volvió a fracturarse.

Un día recibió la visita de dos hombres que no conocía de nada pero que su mera presencia le hizo ponerse nervioso a pesar de que no sabía cómo se veían. Aquellos dos abrieron la charla diciendo que eran los líderes de uno de los escuadrones de caza vampiros, y eran los que les habían rodeado aquella noche. A pesar de que tenía miedo no intentó nada, no podía ver y eran dos contra uno, su derrota estaba asegurada. Le hicieron varias preguntas, mayormente centradas en sí sabía lo que Camille hacía y en cómo era su relación con ella. Respondió algunas preguntas más fácil qué otras pero luego de unas horas le dijeron que en cuanto estuviera sano le permitirían irse. Habían estado observando su comportamiento desde que se había despertado y habían llegado a la conclusión de que no era un vampiro que fuera un peligro, por más que su acompañante estuviera desquiciada y hubiera matado a más de una docena de personas para alimentarse antes de que los atraparan. Aunque uno de ellos le dijo que no le permitirían irse hasta que empezara a beber de los packs de sangre que le ofrecían las enfermeras y que él siempre rechazaba con asco por más sed que tuviera, su cuerpo de haber sido humano estaría prácticamente en los huesos y su mente en cualquier momento no soportaría más los largos periodos de abstinencia a los que se sometía y se rompería del todo.

Luego de que aquellos hombres se fueran, Lucien se vio obligado a ver a un terapeuta varias veces a la semana. Fue algo horroroso para él, que ya se había acostumbrado a tener a Camille como única compañía, tener que confiar en otra persona. Y el hecho de que el personal del hospital siguiera insistiéndole en que bebiera sangre no mejoraba la situación. Fueron tiempos complicados para él, admitir que el supuesto amor que sentía por Camille era sólo producto de las manipulaciones de la chica y que su relación estaba lejos de ser sana fue duro para él. Entender que necesitar de la sangre no le hacía un monstruo fue aún más complicado de asimilar. Aquellos meses pasaron lentos para Lucien que seguía atrapado en el hospital, su tendencia a culparse e incluso herirse a veces sumado a su problema para beber sangre le convertían en un potencial suicida. Tuvo que pasar casi un año hasta que le consideraran lo suficientemente estable como para dejarle marcharse. Durante su tiempo internado se enteró de que su vista había quedado dañada permanentemente, su curación de vampiro había salvado sus ojos pero su visión se vio reducida. Pero al menos aún veía, eso le bastaba.

En cuanto fue dado de alta tenía que buscar algo que hacer, su terapeuta le había aconsejado buscar algo para ocupar su mente. Lucien pensaba en seguir con su trabajo de artista y ver si tenía madera para ser escritor pero no quería regresar al apartamento que había compartido con Camille. Fue mientras paseaba por la ciudad que pasó frente a las puertas del instituto Hayate. Ya conocía el lugar de haber vivido en la ciudad por varios años pero nunca le había dedicado atención. Decidió ver si podía encontrar trabajo allí, era sabido que los miembros del personal y los profesores residían dentro de los muros de la institución y eso a él le venía perfecto. Logró obtener un puesto como profesor de literatura e historia del arte y no tardó en empacar rápidamente sus pertenencias para mudarse a la escuela, aquella fue la primera y única vez que regresó al apartamento y tal como pensaba el lugar le daba miedo y le hacía imposible residir en él. Así que se apuró a tener todo listo en el menor tiempo posible, esperaba que el cambio de entorno le ayudara en su recuperación.

☼ Extras:

- Chevalier no es su verdadero apellido sino que fue un nombre que escogió al azar.

- Puede comer alimento normal y sentir hambre, aunque esto último es sólo una sensación creada por su cabeza pues simplemente podría vivir de sangre únicamente.

- Aún conserva el apartamento donde vivió con Camille mas solo ha regresado al lugar una vez para empacar sus cosas. No se siente preparado para residir ahí de nuevo y tampoco puede mentalizarse a venderlo así que lo conserva y contrató a una mujer para que vaya a limpiarlo dos veces a la semana.

- Intentó alimentarse de animales por un tiempo pero nunca pudo matarlos para tomar su sangre.

- La herida en sus ojos podría tener cura si fuera a consultar con un especialista pero hasta el momento ha rechazado la idea cada vez que su terapeuta trae el tema a colación.

- No sabe qué pasó con Camille, siempre que preguntaba no le respondían o le daban respuestas vagas. Tampoco sabe qué ocurrió con el Conde.

- Es un fotógrafo y artista freelance bastante reconocido en el medio aunque nadie sabe su identidad pues trabaja bajo un seudónimo el cual es “Royal Knight”.

- Ha publicado algunos de sus escritos, generalmente cuentos cortos en antologías, bajo el nombre de “V”.

- Tiene por mascota a un ovejero belga que sirve como su animal de apoyo emocional. Su nombre es Beltz y recibió adiestramiento por lo cual sabe responder ante ciertos comandos simples como sentarse, estarse quieto, etc.

☼ Anime/Manga/Juego/Novela de donde procede el personaje: Mystic Messenger

☼ Nombre real del personaje: Jihyun Kim

☼ Preguntas y respuestas:

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Re: Lucien Chevallier

Mensaje por Erik Wickham el Vie Oct 13, 2017 3:26 am

FICHA ACEPTADA

No olvide firmar el registro de personajes ocupados y enseguida se le dará color.

Bienvenido a Hayate School, disfrute su estadía.

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