Sanash |ID|

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Sanash |ID|

Mensaje por Sanash el Vie Ago 18, 2017 7:47 pm

Nombre: Sanash

Raza: Dragón

Edad: 22 años aparentes. Reales 200 años.

Ocupación: Recepcionista en el local “Las cinco Hojas”

Relacionado con:

Descripción física:

De estatura relativamente pequeña, llegando a medir metro sesenta y dos centímetros (cornamenta incluida). De cabello alborotado y de una tonalidad azabache, éste es generalmente corto, no pasando más allá de la nuca. Posee un mechón mucho más largo, el cual recoge graciosamente en una fina trenza adornada con un par de esferas decorativas. Adornando su cabeza nos encontramos con unos graciosos cuernos que indican su naturaleza. Éstos son propios de un dragón chino, mas Sanash es un dragón occidental. Sus ojos, grises, rasgados, siempre miran con una mezcla de pereza e inquina. Nariz bien proporcionada con las demás facciones de su pálido rostro. Sus labios, aunque finos, son suaves y carnosos. Detrás de éstos se esconden una fuerte dentadura con unos colmillos bien desarrollados, amén de unos dientes más afilados. Sus orejas son pequeñas y puntiagudas, adornadas con unos pequeños aros de plata.

De complexión delgada, mas ello no le impide gozar de unos marcados músculos, aunque no en demasía. Brazos y piernas perfectamente proporcionados. Su mano es algo más pequeña que la de cualquier hombre, así como sus pies. Siempre anda descalzo. Digamos que es lo único que no se encuentra en perfecta proporción. Sus dedos son cortos y delgados y unas uñas largas y negras le confiere algo más de largura. Sus delgados tobillos están rodeados por dos aros, adornados a su vez con otros más pequeños. Estos artilugios son la prueba de su sello que le impide adquirir su forma original. Su larga, fina y cartilaginosa cola la hace idónea para repartir latigazos por doquier en el caso que alguien ose molestarlo. Dicha cola acaba en un gracioso penacho de gruesos pelos, los cuales también están presentes a lo largo de dicho apéndice. De su espalda nacen unas enormes alas con las membranas completamente mutiladas por diversas grietas causadas por un elemento cortante, graves quemaduras —ya cicatrizadas— y diversas aberturas circulares. Por esta razón le es imposible levantar el vuelo. Con las alas extendidas toma una envergadura de unos ocho metros.

Imagen:
Spoiler:



¿Uke, Suke o Seme?: Suke

Personalidad:

Sádico, cruel y grosero son las mejores palabras que lo pueden calificar. ¿Y cómo es que alguien como él ha podido llegar a trabajar de recepcionista? Sencillo: es un excelente actor. Sabe fingir a la perfección. Mas únicamente finge en el trabajo, en otro ámbito simplemente no le ve necesario.

Cuenta con un carácter indomable cuanto menos, no importa la cantidad de regañinas que lleve a sus espaldas, él continuará con su afilada labia. Es propenso a los insultos gratuitos y los motes “cariñosos”. No mide sus palabras, él habla tal y como lo siente, trayéndole sin cuidado si hiere a la otra persona. No se caracteriza precisamente por ser una hermanita de la caridad. Si molestas, te lo dice; si le caes bien… No te lo dice. Exacto, no dice las cualidades positivas de una persona, pero su trato hacia las personas que le caen bien es cuanto menos curioso. Mientras que a quien no es de su agrado lo ignora por completo o lo insulta de forma cruel e hiriente, a aquellos que son de su agrado no cesa de molestarle y hacerle pequeñas bromas, de mal gusto, pero bromas. Resumiendo: Mientras más te moleste, más le agradas. Agresivo con sus palabras, mas con sus actos no lo es tanto. Bien cierto es que en ocasiones puede soltar un latigazo, sin embargo, hace uso de su fuerza bruta en caso de defensa personal.

Portador de un orgullo más grande incluso que su forma original. Por más demacrado que esté, nunca admitirá que está mal. Y cuando una cualidad del dragón viene precedida por la palabra ‘nunca’ es nunca. Por tanto, nunca admitirá también que alguien le gusta. Gruñón como él solo, rara vez se lo ha visto sonreír de forma sincera. Normalmente sonríe cuando se ha metido contigo, una sonrisa con puros tintes burlones. Él molesta, y mucho, pero bonito es el que lo moleste a él. Sigue a rajatabla la frase que reza: «a ningún bromista le gusta que le hagan bromas». Si lo molestas hasta llegar a colmar su paciencia —de la cual carece por completo—, bien puedes o salir huyendo lo más pronto posible para no recibir un fuerte latigazo o regalarle amablemente un bollo dulce. Pero ojo, nada de lanzárselo o no surtirá efecto, se lo tienes que dar en la mano tras habérselo enseñado previamente.

Obstinado a más no poder. Ten por seguro que, si algo cruza su mente, lo hará; importándole bien poco las consecuencias que ello pueda acarrear. Si por algún casual sale mal parado, ya no lo volverá a intentar. Llega a ser necio, pero no a tal grado. Carente por completo de empatía.

Sin embargo, todo este carácter gruñón desaparece por completo cuando se encuentra frente a los niños. Delante de éstos se convierte en un ser sumiso y hasta capaz de demostrar “amor” por los más pequeños. No obstante, no hace patente su amor con achuchones, besos y demás muestras de afecto, sino más bien con atenciones. Protege a las “crías” como si fueran suyas.

En el tema del amor está totalmente desinteresado. Si busca una pareja, únicamente será con fines reproductivos, nada de amor. Para él, el amor es una pérdida de tiempo. Lo único en lo que está interesado es en dejar descendencia. Así como también se encuentra completamente ajeno al sexo por placer. No soporta que lo toquen, por lo que no permitiría tal acercamiento. Sólo como se ha mencionado anteriormente, únicamente con fines reproductivos.

Lo que le gusta:
• Los bollos dulces.
• Tocar las patitas de los gatos.
• Cantar, aunque no parezca dar el perfil de buen cantaor, posee una excelente voz. Sólo canta cuando está contento.
• Dormir en el suelo.
• Molestar al personal.
• Los gatos.
• Aunque no lo admita, le agrada recibir halagos, aun así se infle su ego.

Lo que no le gusta:
• Que lo toquen, sobre todo su cola.
• Los típicos muñecos/juguetes que pitan de las mascotas, lo asustan.
• Odia que lo llamen lagartija o cualquier derivado. Es una criatura gigantesca, magnífica; no un simple y triste reptil.
• Enseñar sus alas.
• Llevar zapatos.
• Los lugares mullidos.
• Los magos y hechiceros.

Habilidades:
• Piroquinesis: Capacidad de generar combustión en sus manos. Sólo ocupa la extensión de sus manos, no puede lanzar ráfagas de fuego.
• Posee la habilidad de controlar los sueños y pesadillas (Hipnoquinesis), haciéndole ver a la víctima lo que él desee.
• Posee la capacidad de hacer aparecer sus alas a “su antojo”.

Debilidades:
• Le es completamente imposible hacerlo en lugares húmedos o cuando la humedad relativa del aire es alta. Las llamas que puede generar no llegan siquiera a provocar quemaduras graves, a lo sumo quemaduras de segundo grado de sencillo tratamiento si se lo propone. Habitualmente usa esta habilidad para importunar a quien sea, por lo que en muy raras ocasiones provoca quemaduras de segundo grado. Éstas sólo son en caso de defensa.
• El uso de esta habilidad le supone un desgaste mental enorme pues, el manejar el devenir del sueño, es muy complejo
• Es un proceso realmente doloroso y si las hace aparecer, tiene que soportar su carga durante un día entero.

Historia general del personaje:

Desde su más tierna infancia, su vida ha ido de mal en peor. Nació en una tierra lejana, ni él mismo recuerda el nombre de ese país. Lo único que recuerda es que salió del cascarón en una cueva situada tras una cascada. Aquellos que vivían con él y sus padres, lo trataron con cariño y dedicación hasta supo caminar por sí mismo. Ese avance le supuso la desgracia absoluta.

Un día, en su afán por conocer el mundo y sus ansias de recorrer el territorio de su comunidad, el joven dragón salió de su escondrijo y comenzó su aventura. Maravillado por el paisaje, anduvo sin descanso y se alejó de su lugar de residencia. Al final del camino vislumbró un conjunto de casas y varias personas trabajando en sus tierras. Permaneció oculto, observando el movimiento de estos seres que, en ese momento, desconocía por completo —se hallaba en su forma draconiana—. Movido por la curiosidad y embargado por la emoción, avanzó inocentemente hasta uno de esos campos y la fatalidad sucedió. Uno de los campesinos gritó a pleno pulmón la presencia de aquel dragón. Tras esa alerta, el joven dragón no supo cómo reaccionar, estaba confuso, razón por la cual no fue capaz de moverse del lugar. Esto acarreó la fatalidad, varios campesinos, armados con hoces, guadañas y horcas arremetieron contra el pequeño dragón.

Fue capturado. Al no poder defenderse por la corta edad ni tampoco volar, Sanash fue capturado por los campesinos y entregado posteriormente a un comerciante de criaturas mágicas que casualmente, en su camino, se había detenido a descansar en aquel pequeño pueblo apartado en las montañas. Ni sus padres ni sus congéneres fueron a rescatarle. Conocían la gran fortaleza mágica que poseía dicho comerciante. Criatura que caía en sus manos, criatura que lo perdía absolutamente todo. Este hombre logró satisfactoriamente sellar su forma draconiana y otorgarle al menor de un cuerpo humano con las características propias de un dragón —cola, alas, afilados colmillos y cuernos—. Su apariencia era la de un infante de 10 años.

Dicho mercader decidió no venderlo por el momento. No era habitual poseer un dragón tan joven, razón por la cual se decantó por disfrutar de una mascota muy poco común. Rodeó su cuello con un collar especial y selló su forma original de por vida. El joven opuso resistencia, gruñendo y tratando de morder al hombre. Sin embargo, lo único que recibió fueron golpes y duros y dolorosos castigos.

Atavió al joven dragón con una raída y mugrienta túnica. Más pronto que tarde abandonaron el pueblo y se encaminaron hasta otro más cercano. Los siguientes dos años los pasó yendo de pueblo en pueblo, siendo la vil mascota de ese mercader. Afortunadamente le daba de comer asiduamente, ya podía darse con un canto en los dientes. Dormía en condiciones inhumanas, siempre en el suelo o en una manta puesta sobre éste en las estaciones frías. Debido a esto, el joven se acostumbró a dormitar en el suelo y ya le era imposible hacerlo en lugares más cómodos.

En cualquier caso, en uno de los mercadillos que solía frecuentar el mercader con tal de vender sus baratijas, un misterioso hombre y coleccionador de especies exóticas, puso sus avariciosos ojos sobre la figura alada del menor, el cual dormía plácidamente. Su oído captó la interesante conversación que entablaron esos dos adultos. Por un lado, el mercader no se quería deshacer del menor, pero por otro, la indecente cantidad de dinero que estaba dispuesto a ofrecerle parece que le nubló el raciocinio. Tras unos minutos de intensa charla, finalmente le hizo entrega del menor por esa cantidad. No podía oponerse, a fin de cuentas, le había dicho desde el principio que sólo se trataba de mercancía.

Como ya se ha mencionado, su vida fue de mal en peor y aquel suceso se podía calificar de peor. Nada más llegar a casa, ató de pies y manos al dragón; incluso lo amordazó. Muerto de miedo por lo que pudiera hacer con él, vio cómo extendió una de sus alas y, armado con una navaja, comenzó a rajar la membrana de éstas. El pequeño no sabía volar y de haber sabido, ya le sería imposible hacerlo. Lágrimas de impotencia, horror y dolor humedecieron su rosto ante tal atrocidad. Tras haber finalizado con el ala derecha, procedió a hacer lo mismo con la izquierda. Y así fue como el pequeño dragón perdió su capacidad para volar.

Sufrió años de vejación y abusos sexuales por parte de aquel hombre, forjando con ello su agresivo carácter. Aprendió a no demostrar debilidad ante nadie, a mostrarse alejado de todos, a no soportar el contacto físico. Sin embargo, todo ello acabó en una exhibición. Exacto, ese hombre, además de coleccionar especies exóticas, las exhibía en un circo que él mismo montó. Sanash se pasó la noche anterior ideando un plan para deshacerse de aquel hombre y liberar a todas esas especies que mantenía presas.

Finalmente, el esperado día llegó. La función de Sanash consistía en una demostración de sumisión y domesticación. El hombre quería demostrar cómo logró domesticar a un poderoso dragón. Lo que no esperaba, es que el dragón se revelara contra él. Pruebas de sumisión tras otra hasta que, hastiado, la bestia clavó sus afilados colmillos en el cuello del hombre, arrancándole parte de éste. El público huyó despavorido ante tal sangrienta demostración. Nadie se atrevió a detener al feroz dragón, el cual había perdido por completo los papeles. Estaba fuera de sí y, frenético, comenzó a atacar al azar. Sin distinciones. Por suerte, el misterioso mercader presenciaba tal exhibición y logró calmar a la descontrolada fiera.

Tras su demostración de fuerza bruta y ferocidad, regresó a su precaria vida con el mercader. Agradeció enormemente volver con él. No lo trataba como era debido, eso es cierto, pero al menos no abusaba de él sexualmente ni lo usaba como un mono de feria. Era una mascota exótica, simplemente, como quien tiene un gato o un perro. Sin embargo, tras apreciar hasta qué punto podía llegar el dragón, se replanteó la forma en la cual se relacionaba con él.

Un centenar y medio de año se sucedió sin ningún percance destacable. No obstante, de nuevo, la fatalidad rodeó al dragón. Antes de entrar en detalles, cabe destacar que el cuerpo mortal que le fue otorgado, envejecía a un ritmo bastante lento, por lo su envoltura física no aparentaba más de 20 años. En fin, el fatídico suceso acontecido se trató de la muerte de aquel mercader. Preció a causa de una enfermedad que ni él mismo, con la posibilidad de realizar un conjuro, pudo detener o controlar. Esta muerte fue un duro golpe para el dragón y lo obligó a vagar por el mundo.

En la actualidad, tras varios sin sudores, logró trasladarse hasta la ciudad de Diamond City, donde conoció a un agradable demonio. Dicho demonio le ofreció un puesto de trabajo en su local y evidentemente el dragón aceptó. Debía ganarse la vida de alguna forma. Ignoró por completo la clase de negocio del que se trataba. Lo importante es que tenía trabajo, alguien que lo trataba bien y un techo en el cual cobijarse. Todo ya había pasado.


Extras:
• Cuando se enfada o se deprime tiene la costumbre de esconderse debajo de la cama o cualquier otro sitio estrecho.
• Si lo molestas en demasía no dudará ni un instante en dar un latigazo con la cola.
• Su forma de dragón permanece sellada, por lo que no puede transformarse por más que quiera.
• Es incapaz de volar, a pesar de tener alas.
• Le cuesta horrores aprenderse los nombres, razón por la cual opta por los apodos.
• Tiene un pésimo sentido de la orientación, por lo que resulta fácil que se pierda.

Anime/Manga/Juego/Novela de donde procede el personaje: Original

Nombre real del personaje: Original

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Re: Sanash |ID|

Mensaje por Shima Hamada el Dom Ago 20, 2017 3:02 am



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