Hemilar Aliaad [ID]

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Hemilar Aliaad [ID]

Mensaje por Hemilar Aliaad el Vie Ago 18, 2017 3:10 pm

♠️ Nombre: Su nombre original es Haikal, pero no queda nadie vivo que lo recuerde. Incluso él mismo suele olvidarlo porque en la actualidad está encerrado en un cuerpo humano gracias a la intervención de dos grandes hechiceros. Él se hace llamar usualmente ‘Hemilar Aliaad’ que es un anagrama de la frase ‘Hi, I’m a liar, dear’ (aunque repitiendo dos letras).

♠️ Raza: Ifrit (una variedad más astuta y maligna de los djinn —popularmente conocidos como genios)

♠️ Edad: El cuerpo humano en el que está obligado a residir está estancado en los treinta y dos años. Haikal, en cambio, tiene más de dos milenios de existencia.

♠️ Cargo a ejercer: Vigilante de pasillos (nocturno)

♠️ Relacionado con: Nadie de forma consanguínea.

♠️ Descripción física:

* Como humano (Cuerpo de Heydar, el ladrón persa)

A simple vista es como cualquier hombre saludable: tiene dos brazos, dos piernas, una cabeza, lo normal (?) Mide 1.75 metros y pesa 69 kilos, los cuales están distribuidos de forma pareja en su cuerpo. A pesar su actual estatura está dentro del promedio, él tiene un gran complejo con ésta. Esto lo compensa caminando muy erguido y con la cabeza en alto, dándole una apariencia orgullosa y también pedante —ésta se acentúa gracias a su amplia sonrisa altanera, la cual siempre tendrá una pizca de malicia. Su cabello es medianamente ondulado (se nota mejor cuando deja crecer su cabello) y de hebras fuertes y gruesas, color negro azabache. El vello corporal se extiende por todo su cuerpo, dándole un aspecto más varonil —están repartidos en los lugares correctos, donde se espera que haya vello en un hombre. Usa una barbilla en su mentón, la cual recorta todas las semanas para que esté ordenada —de lo contrario crece con facilidad, extendiéndose por todos lados y direcciones (pocas veces ha dejado su barba larga)

Sus manos son cuadradas y fuertes, con nudillos sobresalientes y dedos hábiles que pueden tomar una billetera en un abrir y cerrar de ojos o bien sacar la ropa en un par de segundos. Brazos definidos al igual que el resto de su figura: como está obsesionado con cuidar aquel cuerpo mortal porque es un vanidoso de m¡3rd@, hace ejercicio todos los días —en la mañana y en la tarde, en sus ratos libres—y también tiene una membresía en el gimnasio. De esa manera puede tolerar estar encerrado. Sus hombros son anchos y sus caderas angostas; su talla de pantalón es cuarenta, calza cuarenta y uno y usualmente usa camisas talla M. Y para los más curiosos, él usa condones Durex XL Power —tendrán que adivinar sus medidas (??).

El rasgo que más destaca en él son sus ojos. De un color celeste muy frío, como un témpano de hielo, y que posee un fulgor propio que devela su naturaleza mágica. Su mirada es capaz de penetrarte y revolver tu interior, petrificándote. Tiene una mala costumbre de no pestañear seguido: puede clavar su atención fijamente y no mover un músculo sólo para incomodar. Sus ojos parecieran estar delineados, pero sólo son las pestañas tupidas.

* Como ifrit (Haikal)

La cosa cambia en su estado original. Su apariencia se acerca más a una abominación de Eldritch que a un djinn tradicional: de un tamaño colosal indefinido pero que ha sido descrito en la antigüedad como ‘tan grande como una montaña’, su cuerpo está hecho de fuego por dentro, el cual se escabulle por sus poros en forma de humo denso y negro. Dicen que aquel humo nubla la mente de los débiles y el hedor los vuelve dementes, pero Hemilar asegura que es una exageración (?). Posee varias extremidades, algunas parecen brazos, tenazas o sólo simples tentáculos o protuberancias. Su cuerpo está recubierto con una coraza de color ceniza que si bien puede ser cortada con el arma indicada, el atacante se llevará una gran sorpresa cuando sangre pues lava saldrá de sus heridas, derritiéndolo. Su cabeza no logra asomarse por sobre sus hombros, está más bien incrustada en donde debería estar la clavícula. No posee  ojos, pero sí una boca plagada de dientes afilados. Tampoco tiene lengua, pero en reemplazo ocupa el humo para formar pequeños tentáculos dentro de su boca para así atrapar algún infeliz que esté cerca —o lo que sea que pueda darle energía. Sus piernas son inexistentes porque no las necesita para desplazarse ya que tiene suficientes brazos para hacerlo; su figura terminar en una cola llena de afiladas protuberancias.

Sí, tiene una forma aterradora, pero por dos buenas razones: uno, su objetivo es renegar a los humanos y asustarlos para que no se atrevan a subyugarlo y pedirle deseos. Sin embargo, anteriormente sólo distorsionaba la cantidad de extremidades. El segundo motivo devela por qué es tan monstruoso: a medida que absorbía energía y sus ganas de obtener más poder creció, comenzó a tomar la vitalidad de seres más poderosos —no sólo mortales—y también más temibles. La corrupción en él aumentó y terminó por distorsionar su cuerpo al nivel descrito.

Cabe mencionar que a pesar de tener esta apariencia en su forma original, él tiene la capacidad de cambiar si así lo desea.

♠️ Imagen:

Como humano:

Como ifrit:

Haciendo una de sus gracias (?):

♠️ ¿Uke, Suke o Seme?: Activo (Seme). Le gusta ser dominante puesto que su raza por naturaleza sirve, cosa que detesta. Nadie ha sido capaz de meterle nada por su trasero y no dejará que su récord se rompa (?). Es importante aclarar que él es bisexual y que gusta mucho de la compañía femenina, sin embargo suele mirar a las mujeres como meros objetos de placer sexual. En cierto modo esto se extiendo a todos los humanos también.

♠️ Personalidad: Egocéntrico. Vanidoso. Egoísta. Donjuán. Mentiroso. Orgulloso. Mal hablado. Interesado. Burlesco. Megalómano. Indecente. Descarado. Obsesivo. Radical. Hijo de p*t@. Estas son algunas de las palabras que pueden definir a Hemilar cuando se le conoce por primera vez. Y puede que mantenga la misma impresión después de años (?).

Es el tipo de personas que siguen sus impulsos y vive para satisfacer sus propios deseos —una gran ironía en su caso—, un individualista en esencia. Sólo entablará una conversación con alguien más en situaciones muy puntuales: por interés (ha estudiado a su objetivo y ve algún beneficio en hablarle), por manía (dicho objetivo ha capturado su atención a tal punto que no puede dejar de pensar en ello), por diversión (sólo quiere pasar un buen rato y reírse de ti) o por cobro (le debes algo; este es el peor de los casos porque te perseguirá hasta los confines del mundo para que pagues con intereses). Sin embargo, si está en alguna fiesta o cualquier situación social, no tiene problemas de conversar con todo el mundo —mal que mal, adora acaparar la atención. Se ve a sí mismo como una jodida estrella en el cielo, la más brillante. Es casi imposible bajarle los humos y si alguien lo intenta, Hemilar ni siquiera podrá enojarse: reirá a carcajadas en su p*t@ cara y le dirá que se pierda. En su mente, el resto está por debajo de él.

Nunca hablará con completa honestidad. A su ver, es entregar armas en bandeja de plata a sus enemigos —de estos ha tenido muchos durante su larga existencia. Por esta misma razón es difícil que confíe en alguien y demuestre sus verdaderos pensamientos, sentimientos y puntos de vista —cuando lo hace, no obstante, será muy directo y sin tacto alguno. Además, para Hemilar es más fácil mentir y distorsionar sus palabras para beneficio propio: podrá lanzar flores pero por detrás clavará la daga o quitará todo. Tampoco le dará real importancia a los demás y lo que tengan que decir; en muchas ocasiones sólo lanzará una broma al respecto —en situaciones serias—o bien dibujará una mueca para luego dar la media vuelta. Lo gracioso es que él espera que los demás sean al revés: querrá la verdad y sólo la verdad, exigirá mucho más de lo que él mismo entrega, además que le rindan pleitesía, brinden atención y todo sea como color de rosa. Es un ser muy contradictorio.

Hace las cosas a su manera y no pide permiso o disculpas a nadie. A pesar que Haikal tiene más de dos milenios de existencia, es un ser más bien infantil y este carácter lo mantiene estando dentro de su vasija humana.

Puesto que nunca ‘nació’, sino que sólo existió, Hemilar no puede hacer lazos duraderos con la gente. No entiende el concepto de familia, pareja o amistades. Tampoco es que ese hecho lo perturbe, pero sí ve con fascinación como los mortales se aferran los unos a los otros. Por ende, nunca se ha enamorado —aunque sí ha sentido caprichos por tener a otros e incluso celos. El único lazo que pudo haber tenido sólo está relacionado con su vasija humana, la cual a veces llega a perturbarlo porque dichos recuerdos no son suyos.

♠️ Lo que le gusta:

—La libertad. Vale más que oro, según él. Poder hacer lo que desee sin preguntarle a nadie ni medir las consecuencias puede equipararse a un orgasmo. Si alguien llegara a regalarle su libertad en un deseo, Hemilar es capaz de casarse con dicha persona. Es una exageración, pero la intención cuenta (?).

—La opulencia. Cada pieza que viste y usa debe costar arriba de cuatro cifras. De lo contrario, ante sus ojos es basura. Todo lo ha conseguido a base de engaños y estafas en sus tratos: trajes de diseñador, lentes exclusivos, cigarros de marca, zapatos a medida, etcétera. También tiene un cofre donde guarda sus joyas (la mayoría robadas, por supuesto —sólo existe una que es heredada); tiene varias de diferentes épocas y es uno de sus grandes tesoros. No las usa, sólo las colecciona.

Divertirse en toda la extensión de la palabra. Gusta de hacer bromas al resto, especialmente a la gente ingenua; también disfruta cuando alguien es igual de pervertido que él y puede hablar en doble sentido a sus anchas. Reír con otros, salir a fiestas, tener sexo desenfrenado en lugares prohibidos, apostar hasta ganar o perder todo, probar nuevas cosas, darse una inyección de adrenalina haciendo algo peligroso sólo por gusto. Todo lo que signifique pasar un buen rato y dibujar una sonrisa en su rostro, lo hará. Para eso es la vida.

Manejar. Es una de las pocas actividades humanas que le ha tomado aprecio al punto que no puede dejar de hacerlo. Le fascina manejar (mejor si es de noche, aunque en la actualidad no ha podido por su trabajo en Hayate). En muchas ocasiones ha robado autos para probarlos (cuando puede los devuelve, de lo contrario los deja tirados en algún callejón o barranco). También ha participado en carreras callejeras clandestinas, uno de sus pasatiempos mientras estuvo en Tailandia. Suele escuchar eurobeat cuando compite y blues o jazz cuando pasea de noche.

—La belleza física. Piernas largas y torneadas, ojos de algún color inusual (o negros, que son sus favoritos), pechos agradables a la vista y caderas anchas (en el caso de las mujeres), un trasero firme y redondo, piel tostada, cabello abundante, musculatura definida y una verga carnosa (en el caso de los hombres); él sólo se fijará en el exterior. Si es agradable, es suficiente para querer garchar. Siempre apreciara a una persona bella y podrá coquetear a diestra y siniestra si así se le antoja.

—Los días de lluvia y las tormentas eléctricas. Si comienza a llover, Hemilar busca la forma de salir y poder mojarse. Le gusta la sensación de las gotas sobre su rostro, que la ropa se humedezca, el frío en su piel. En su forma original no podía disfrutar de aquel pequeño placer y es por eso que ahora adoptó esa costumbre. Las tormentas eléctricas, por otro lado, le calientan vayan a saber por qué (?).

Otros gustos: El jazz, blues, soul y R&B. Los zapatos de tacón en las mujeres. Los pasadores de corbata y las mancuernillas. Las esculturas clásicas. El ritmo alocado de la ciudad y sus luces. Bailar (mejor si es frente a un gran espejo); tiene facilidad para la danza, pero en especial los ritmos latinos (la música de este origen también la adora). El ruido. Jugar billar. El mar y caminar en la playa. El color negro en su ropa —nunca se sabe cuando tenga que ir al funeral de su próximo enemigo (?).

Placeres culpables: Si bien Hemilar es un desvergonzado, hay ciertas cosas que no admitirá que le gustan. Por ejemplo, tiene una fijación enfermiza (casi fetiche) por los orientales, sean hombres o mujeres. Adora ver reality shows y sitcoms. Tiene una debilidad por la comida mexicana (especialmente las gorditas de maíz y los tacos) y también las parrilladas argentinas. Cantar y bailar en la ducha. Ver películas de zombies de bajo presupuesto. Beber cerveza barata. La música de Justin Timberlake , Pitbull y Marc Anthony.

♠️ Lo que no le gusta:

—La esclavitud, duh. Sólo dos veces en su vida ha servido contra su voluntad y esos dos ‘amos’ acabaron tres metros bajo tierra una vez que pudo librarse de ellos. Por su naturaleza de ifrit, Hemilar tiene una disposición de m¡3rd@ a la hora de cumplir sus obligaciones cuando esta bajo el mando de alguien: comete errores a propósito, tergiversa las órdenes a su favor, tiene pataletas dignas de un niño pequeño, putea por cualquier cosa y su brillante sonrisa es sólo una mueca exagerada en su rostro. Por esta razón, quien desee convertirse en su próximo dueño debe pensarlo mil veces antes de querer poner de rodillas a este temperamental genio.

—La pobreza, obvio también. Eso de andar con harapos y sin un centavo en el bolsillo lo saca de quicio. Es humillante a su ver. Prefiere pretender que tiene una jugosa cuenta bancaria en las Islas Caimán (?) antes de reconocer que no tiene donde caerse muerto. El quedarse sin dinero puede conducir al ifrit a tomar decisiones erróneas y actuar de forma precipitada: es capaz de hacer cualquier cosa por un par de monedas, desde prostituirse hasta matar a cualquiera sin discriminar por edad, sexo, situación económica, raza, etcétera. Esto quiere decir que podría asesinar a un niño o al presidente a sangre fría.

—La seriedad. Se aburre de las personas que tienen un culo por cara (?). Gente que no sabe reír o que se toma las cosas a pecho hace que pierda el interés en ellos en un abrir y cerrar de ojos.

—Los humanos. Esto es más instintivo que mental: los ifrit odian a los humanos desde tiempos inmemoriales por someterlos y controlarlos con objetos mágicos, arrebatándoles su libertad. Como esto está en su genética, por decirlo de algún modo, suele hace muecas cuando los mortales hablan con él. Incluso es más: ya que tiene forma humana permanente, odia el olor de su propio cuerpo y cómo luce. A veces rasguña su carne dejando marcas en su piel sólo por la rabia.

—El sarcasmo. Aliaad es muy simple como para entenderlo. Suele tener una mala reacción cuando alguien emplea el sarcasmo en él, después que se da cuenta (a veces ni siquiera se percata).

Otros disgustos: Que lo despierten temprano (puesto que duerme durante el día para poder trabajar en la noche), que toquen su cabello (cortará la mano de quien ponga un dedo en él), la comida dulce —nada de helados, postres, pasteles o caramelos—, los niños. El arte contemporáneo, lo encuentra inútil y feo. Que lo llamen ‘bajo’, ‘pequeño’ o cualquier sinónimo relacionado con la estatura. Las mujeres machorras y los hombres muy delicados. El olor a perfume barato. La música pop y especialmente las ‘boy bands’ (puede llegar a quemar pósters de este tipo de grupos). La religión, aunque sí tiene respeto por los musulmanes.

♠️ Habilidades:

—Tiene un puñado de habilidades en su forma original, como por ejemplo: invisibilidad, posesión de cuerpos (mortales), vuelo (puede flotar y volar, además de teletransportarse de un lugar a otro y entre dimensiones), fuerza descomunal (puede hacer temblar la tierra a su paso o bien levantar un edificio de sus cimientos), agilidad (se mueve con rapidez) e incluso puede entregar visiones e ilusiones a los incautos que crucen su camino.

—Es inmortal.

—Puede crear fuego de sus manos y también manipular llamas hechas por medios externos (entiéndase algún encendedor, vela, fogata, etcétera)

—Concede tres deseos a su amo/dueño. Estos pueden ser de su antojo, pero tiene muchas (pero muchas) restricciones.

—Como sus entrañas están recubiertas de un denso humo negro (material del cual estaba hecho antes) que está ‘vivo’, puede mover algunas partes de su cuerpo a voluntad. Por ejemplo, puede mover su ojo de la cuenca y sacarlo por la boca o bien desplazar sus vísceras en caso que alguien intente apuñalarlo. Un truco muy asqueroso, por cierto.

—Posee habilidades de combate cuerpo a cuerpo, además de manejo de armas blancas y de fuego. Esto no está relacionado con su naturaleza de genio, sino que lo desarrolló como humano (entrenó para poder lograrlo).

—Buen estado físico, por sobre el promedio. Esto le permite correr largas distancias, hacer una cantidad enorme de ejercicio para estar en forma, tener más resistencia y fuerza, además de gozar buena salud incluso si no sigue una dieta estricta.

♠️ Debilidades:

—Ninguno de los poderes que están ligados a su forma original pueden ser utilizados mientras esté atrapado en el cuerpo de Heydar. Valen basura. En adición a esto, incluso si tuviera su cuerpo original, debe ingerir una gran cantidad de energía para hacer cada una de esas hazañas (por lo general, la extrae de los humanos a través de engaños o devorando animales de gran tamaño). También está el pequeño detalle que la gran parte del tiempo era invisible a los ojos de los mortales (una debilidad entregada por su Creador, Allah), por lo que hacer estas cosas no valían de nada si no podía ser admirado por seres inferiores.

—Podrá vivir eternamente, pero dicha inmortalidad fue una maldición impuesta por los hechiceros que lo encerraron en el cuerpo de Heydar. No significa que sea inmune a las heridas, ni al dolor, tampoco a la enfermedad. Tiene que alimentarse de energía para no envejecer; de lo contrario su cuerpo se deteriora, pero sin fallecer. Puede estar agonizando por siempre.

—Todavía conserva esta habilidad pero a menor escala: puede chasquear sus dedos y formar una sola llama para prender un cigarro, pero por menos de un minuto. También puede atrapar fuego de alguna fuente externa y jugar con ella por la misma cantidad de tiempo. ¿La razón? Su cuerpo mortal no le permite resistir el calor y su piel se quema con facilidad, como cualquier otro humano. Puede generar fuego sólo porque ha practicado como condenado para obtener resultados, pero todavía no son impresionantes.

—Sólo pueden ser concedidos cuando es esclavo de alguna persona (sea humano o de otra raza); en libertad no posee esta habilidad (muchas veces intentó pedir cosas para él sin éxito). Para poder esclavizar a Hemilar, debes poseer el objeto mágico donde fue encerrado (encendedor Zippo) y seguir una serie de instrucciones que están detalladas en ‘Extras’. Esto, sin embargo, no da garantía que él cumpla lo que pides porque es un m@ld¡t* ifrit que siempre buscará joder a sus dueños. También deberás firmar un contrato escrito por él antes de proseguir (así se asegura que realmente quieres ser su dueño; pondré muchos obstáculos). Los deseos pueden ser cualquier cosa, exceptuando lo siguiente: no puede revivir gente (por mucho que diga que sí tiene la capacidad, es mentira y además suele salir mal), no puede otorgar la inmortalidad, tampoco puede hacer que alguien sea más fuerte que su Creador (o cualquier dios), ni conceder un deseo que intervenga con el libre albedrío de otros. Tampoco puedes pedir que los deseos se multipliquen (sólo son tres y punto) o algún engaño tonto en contra de Hemilar. Si te pilla, es capaz de cortar tu cabeza y mear en ella.

—La desventaja de poder mover los órganos es que cada vez que lo hace pierde una cantidad no despreciable de sangre. Es una especie de ‘cobro’ por una habilidad que no es propia de un ser humano, impuesta por los hechiceros que lo encerraron. También aplica a cada habilidad que pertenezca al ifrit (mencionadas en el primer punto de ‘habilidades’), excluyendo el fuego (puesto que es un elemento vital para su existencia). También termina con nauseas y algo de fiebre al hacerlo.

—El único problema es que sufre de PTSD (Trastorno de síndrome postraumático). No puede tomar ningún tipo de arma o cosas filosas sin tener un episodio de malestar intenso psicológico. Puede gritar, tener insomnio, angustia, manos temblorosas, incluso algo de amnesia. Es especialmente peligroso cuando no reconoce a alguien y piensa que está en alguna guerra. Lo curioso es que cuando se trata de pelear a mano limpia con otro, Hemilar incita a que le peguen. Tiende a disfrutar de las golpizas, igual que un masoquista. Sin embargo también puede reaccionar muy mal de un momento a otro y ser impredecible.

—Este no es mérito cien por ciento suyo. Si bien puede cultivar un buen cuerpo, Hemilar se ayuda absorbiendo energía del resto (todavía lo hace), en particular cuando requiere más fuerza o resistencia. Su forma predilecta de extraerla es a través del sexo, pero sólo funciona una vez llegado al orgasmo. Tampoco puede consumir energía de quien sea su dueño.

♠️ Historia general del personaje:

* Orígenes

Haikal —el Inmenso— fue creado mucho antes de la fundación del Islam (siglo VII) e incluso es anterior al nacimiento de Jesús; apareció por primera vez en la península arábiga dentro una gran caverna subterránea donde había ríos de lava y cuyos suelos jamás habían sido pisados por el hombre. Los djinn (genios), su raza, nacieron como criaturas magníficas y con poderes increíbles, además de gozar con el libre albedrío que los humanos mantienen hasta hoy en día. Sin embargo, los mortales que envidiaban su poder comenzaron a buscar medios mágicos para encerrarlos, convirtiéndolos así esclavos de sus deseos egoístas. Se dice que Haikal fue llamado desde el más allá para vengar a sus compañeros djinn y que sus poderes surgieron del odio de éstos hacia los humanos. Es por esto que es considerado un ifrit, un poderoso genio de corte malvado y apariencia aterradora.

Cuando salió de aquella cueva infernal, Haikal destruyó todo a su paso y atormentó a los pueblos cercanos donde sometían a genios menores. Con cada gota de sangre que se derramaba en sus manos, el ifrit comenzó a acumular más y más poder. Aquello le gustó. Pronto pudo hacer erupcionar volcanes y provocar terremotos, pero a un alto costo: su cuerpo original como ifrit, de múltiples extremidades pero todavía armonioso a la vista, se deformó y con ello algunas de sus habilidades menguaron —como por ejemplo, volar. Su corrupción llenó cada centímetro de su piel y pronto se convirtió en el terror de la península y reinos aledaños. Perdió su rumbo y el motivo por el cual había sido creado; le dio la espalda a otros djinn e incluso devoró algunos para obtener más energía y poder.

Nadie tenía el valor para hacerle frente. Gracias a la destrucción que dejó a su paso, muchas leyendas se crearon alrededor de su figura y la mayoría de éstas exageraban los hechos. Haikal, por supuesto, aprovechó esto a su favor para agrandar su fama y nombre, pero de nada servía si no tenía súbditos. Llegó al punto que deseaba ser un dios para pedir favores y que la gente rindiera pleitesía, por lo que atrajo a los humanos ofreciéndoles grandes riquezas y deseos si lo adoraban como a uno más del panteón árabe. Muchas localidades obedecieron y un templo se irguió en su nombre donde había ofrendas en oro, especias y completa fidelidad. De no obedecer, Haikal exigía sacrificios humanos. Esto enfureció a los dioses menores, pero especialmente al Creador —quien posteriormente sería conocido como Allah en el Islam.

La necesidad de un retador y un salvador del tirano Haikal llevó al Dios Supremo crear a otro djinn, un fiel servidor a su causa para limpiar los pecados que habían aquejado a la población árabe y también para exterminar de una vez por todas al terrible ifrit. El nombre de dicho djinn guerrero era Al-Qadir. Cuentan las leyendas que la pelea duró más de cien años y que tuvieron que trasladarla hasta terreno persa para evitar más ciudades devastadas en Arabia Saudita.

* Primer dueño y el encierro en la vasija humana

Fue en la antigua Persia (territorio actualmente conocido como Irán) donde Al-Qadir triunfó sobre Haikal en una batalla sangrienta donde miles de personas perdieron sus vidas. Gracias a unas cadenas especiales entregadas por el Creador, el djinn guerrero pudo atar al ifrit una vez que cayó inconsciente. La idea era devolverlo a la caverna de donde había provenido, lanzarlo en el agujero que conectaba el más allá con terreno mortal y sellar la entrada para siempre. Sin embargo, un noble de la región —que había escuchado estas historias y había visto con sus propios ojos el poderío de los genios— tenía otros planes.

Tahir, el príncipe persa, reunió a los hechiceros más poderosos y pidió que encerraran a los dos demonios para así usarlos a su antojo. Al-Qadir cedió, entristecido, porque no deseaba conflicto con ningún mortal, mientras que Haikal no se percató de lo sucedido. Cada uno quedó sujeto a un objeto mágico: el djinn guerrero quedó atrapado en la temible daga del príncipe, cuyo filo cortaba cualquier carne e incluso rocas y murallas, según cuentan las historias. El ifrit y su gran poder destructivo, por otro lado, permaneció atado a una gran joya color rojo sangre en la corona de Tahir. De esta manera, el ambicioso príncipe pudo conquistar más tierras con el propósito de arrebatar el poder al actual rey. La corrupción de Haikal, no obstante, volvió loco al humano y encontró su fin en su propia daga. Los artefactos quedaron en el olvido hasta que el palacio donde residía la familia del príncipe fue saqueado, varios años más tarde, por un conocido ladrón del imperio: Heydar.

Junto a una banda de treinta criminales —los más temidos del imperio—, Heydar tomó posesión del lugar, mató a los hombres, violó a las mujeres y ordenó que toda la riqueza de Tahir la dejaran a su disposición. De esa manera podría entregar una dote para su prometida en Egipto, Inaya, la única mujer que amó con fervor. Con temor, los sirvientes que lograron sobrevivir a su espada le mostraron el subterráneo donde estaba el oro. Fue en ese momento que halló la corona con la joya roja y quedó prendado a ella. Como tenía polvo, la pulió para sacarle brillo. Un terrible error.

Haikal salió de su prisión, pero no tenía intención alguna de servir al ladrón. La monstruosa aparición logró que Heydar quedara petrificado; arriba, en el piso principal, la hija de Tahir rogó a los dos hechiceros que estaban al servicio de su familia que detuvieran aquella pesadilla. Los criminales subordinados de Heydar salieron despavoridos del lugar, así que estos dos magos pudieron entrar al sótano y pronunciar unas palabras mágicas que ningún otro mortal escucharía jamás: Haikal se convirtió en humo y entró en el cuerpo del ladrón, para así ser sellado. El hombre gritó por días hasta quedar profundamente dormido. Intentaron matarlo, pero no fue posible porque los mismos hechiceros habían echado una maldición de inmortalidad para que experimentara todas las penurias del mundo mortal por la eternidad.

Ese sueño duró más de quinientos años. Cuando despertó, el imperio aqueménida había desaparecido bajo la mano dura del Islam. Desorientado, Haikal-Heydar caminó sin entender todavía qué había ocurrido —llevó consigo la joya donde había estado encerrado sólo porque atrajo su atención. Quiso probar sus poderes, pero nada resultaba. Al menos nadie lo buscaba para condenarlo, pero tampoco sabían de su existencia. Fue miserable: sintió hambre, frío y todas las necesidades de un humano. En este periodo de confusión, sólo se hizo llamar ‘H’ para no pelear consigo mismo. Sus personalidades se fundieron después de un tiempo, después de vagar por el Medio Oriente. Una familia musulmana lo acogió unos meses; fue gracias a esta convivencia que logró respetar las creencias de dicha religión y a su gente. Sin embargo, nunca se entregó a la fe: él era una aberración, una mezcla extraña entre un djinn y un humano. Nadie le creería y tal vez terminaría sepultado o ahorcado sin poder morir.

Ya que sentía temor por lo que Allah y la gente de su tierra pudiera hacerle, H salió de aquel territorio y extendió su camino sin rumbo a otras tierras. Tomó un barco en dirección a la India para nunca más volver.

* Las vueltas de la vida: la guerra de Vietnam y el nacimiento de Hemilar Aliaad

Le tomó mucho tiempo adaptarse al nuevo mundo. Los años pasaron —tantos que dejó de contar—y cada vez que había un cambio brusco, fuese una revolución, una guerra o algo parecido, debía escapar. Después de llegar a la India y vivir ahí como pordiosero alrededor de veinte años, viajó por todo el mundo hasta que sus pies sangraron y la ropa quedara hecha jirones —es en esta época que surgió su odio por la pobreza y estar en el estrato más bajo de la sociedad. Dependía de cualquier alma caritativa —aprovechándose en el acto, claro, para poder extraer energía y así continuar viviendo— y también de sus hábiles manos para robar alimento, además de dinero. En muchas ocasiones, H alojaba en cuevas o ruinas de construcciones para dormir y dejar pasar el tiempo. Su aburrimiento lo colmó, no obstante, y entonces decidió hacer todo lo contrario de lo que hasta ese entonces estaba haciendo: participaría en los grandes eventos que moldeaban la humanidad y que su nombre quedara grabado en los libros de historia.

Pero, ¿qué nombre tendría? No podía decir que sólo era ‘H’. Nadie recordaría una sólo letra del abecedario. Tampoco se atrevía a usar su nombre de ifrit —el cual comenzó a olvidar poco a poco—y Heydar no le gustaba. Jamás llegó a un consenso consigo mismo, así que sólo participó en las guerras que pudiera toparse ‘por ahí’ con diferentes identidades: la revolución francesa, la primera y segunda guerra mundial (participando en el bando que le parecía más ‘divertido’), parte de la guerra fría y finalmente llegó a Vietnam con más experiencia en el combate —y también con un montón de traumas que desencadenarían más adelante su PTSD. Lo gracioso es que H peleó por el bando vietnamita, ya que estaba en la zona desde hace unos años. Algunos soldados estadounidenses usaron la carta de la muerte (as de pica) para intimidar al ejército local, pero H sólo lo usó en su contra, dejando también el símbolo en los cuerpos cada vez que mataba un yankee. Luego se tatuó dicho símbolo en la base de su cuello para que todos lo reconocieran en el campo de batalla y temieran a su actuar. Poco le duró porque terminaron por capturarlo y torturarlo de las formas más crueles. En este escenario, el poder de Haikal se desencadenó a pesar de estar en su vasija humana —en mucha menor escala, claro está—y aniquiló a la gran mayoría de sus captores, pero atrayendo el interés de uno de los generales, quien descubrió su naturaleza y obligó al ifrit encerrado que revelara sus secretos. Usando a un entendido en la materia mágica, dicho general logró atar la voluntad del ifrit a otro objeto sin perder su figura humana: un encendedor que el mismo sujeto usaba. El nombre real —Haikal—quedó escrito en árabe en una de sus caras y así comenzaron el resto de sus penurias: tuvo que obedecer al general para aniquilar a sus propios compañeros vietnamitas y hacer un sinfín de barbaridades que hasta el día de hoy el ifrit apenas puede cargar en sus hombros —por la sencilla razón que su personalidad cambió gracias a la influencia humana.

La guerra terminó y H sirvió al general hasta el fin de sus días, el cual lo encontró en un hospital en condiciones paupérrimas allá en Vietnam. Una vez que el ‘contrato’ finalizó, H tomó el encendedor y juraría protegerlo para no caer en manos humanos nunca más. Tampoco participaría en más guerras ni buscaría la fama de aquella manera.

Pasaron los años otra vez, aunque sin mucha novedad. En los años 80’s viajó a Inglaterra sólo por placer —gracias a una señora con mucho dinero que conquistó cuando todavía estaba en Asia; claro está que una vez que llegó a la isla, desapareció sin dejar rastro. Estando en una cafetería de la época, lo saludaron y pidieron su nombre para atenderlo y sólo contestó: ‘Hi, I’m a liar, dear’. La chica pensó que podía estar loco, pero lo atendieron de todos modos. En eso tuvo la idea de revolver las letras y pidió un lápiz a un tipo que jugaba un crucigrama. Luego de tres intentos, H vio el resultado y anotó el nombre que usaría a partir de ese entonces: Hemilar Aliaad. Sonrió, satisfecho.

*La noche en Tailandia, otro posible dueño

Luego del año 1986, Hemilar Aliaad empezó a disfrutar la vida al máximo, aunque a través de la estafa, robos y cagando a la gente en general. Todo el sufrimiento de las guerras quedó atrás y Hemilar, quien estuvo de mendigo por cientos de años, por fin pudo probar la riqueza —como siempre le gustó desde que era Haikal. Aprovechándose de mujeres adineradas y solas, el ifrit estuvo alrededor de quince años viviendo a expensas de otros, hasta que tuvo que escapar nuevamente (aunque ahora de Europa) para que la policía no lo encerrara tras las rejas. Durante todo este tiempo guardó su encendedor como su más valiosa posesión, pero también acumuló joyas robadas en un cofre que también lleva consigo —donde todavía guarda la gema color sangre donde por primera vez lo encerraron. Como siempre estuvo cómodo en Asia, volvió a esas tierras aunque sin tocar suelo vietnamita por el temor de revivir su mal pasar. Recorrió Laos, Myanmar, Camboya e incluso parte de China, pero finalmente llegó a Tailandia, donde estuvo un buen tiempo por el agradable ambiente, las mujeres hermosas y la vida nocturna.

Ahí perdió su más preciada posesión por idiota. Llegó a un bar, como era de costumbre, para pasar el rato con algunos compañeros de juerga que había hecho en el país; Hemilar solía acostarse con una persona diferente cada vez, por lo que siempre estaba atento por si encontraba alguna belleza que conquistar —y de la cual aprovecharse tanto para energía como por dinero. Sus ojos buscaron entre la multitud y dio con un chico precioso que destacaba por su belleza, además de una bonita joya que tenía en su mano derecha que fácilmente podía pagar por sus gastos en el transcurso de unos meses. Interesado en ambas cosas, Hemilar se acercó al muchacho para engatusarlo pero de nada sirvió porque estaba muy ebrio, enojado y negó cualquier avance. Como el ifrit no le gustaba que lo rechazaran, insistió hasta que el chico lo desafío a un juego de resistencia contra el fuego; Hemilar ofreció su encendedor para la apuesta. El mayor sabía que perdería puesto que sus poderes de fuego estaban disminuidos por estar en su vasija humana, pero de todas maneras aceptó y pensó que tendría una oportunidad frente a un humano. Se equivocó y su mano quedó rostizada. El mayor error que pudo hacer fue olvidar el encendedor cuando dejó la mesa para atender su palma quemada; para cuando regresó, ni el chico ni el objeto mágico estaban en el bar.

Esa madrugada, Hemilar sufrió por primera vez una de las consecuencias de estar atado al encendedor: puesto que el posible próximo dueño había huido, un tatuaje apareció en su brazo izquierdo, marcándolo. Éste cobró vida propia y estranguló su extremidad, además de moverse por el sector. Como no sabía qué significaba, sólo pensó en recuperar su lumbre y así resolver aquel misterio.

*Llegada a Hayate School (Maine, USA)

Por instinto dejó Tailandia y por la misma intuición viajó por todo el continente, atravesando largas porciones de tierra, mar y cielo —cuando pudo pagar un ticket de avión. A veces el tatuaje se quedaba quieto, muerto y en otras convulsionaba sin poder dejarlo dormir o quejarse del dolor. Juró que una vez que encontrara al chiquillo que le había lanzado aquella maldición —porque desconocía el origen del tatuaje—y le había robado, lo mataría con sus propias manos. Aguantó la tortura física hasta que arribó a Estados Unidos, lugar donde el dragón oriental tribal que tenía en el brazo apretó tanto que pensó que su brazo caería cercenado. Una buena señal para saber que estaba en el lugar correcto.

Más que buscar al chico en sí —de quien ni siquiera sabía su nombre—, usó su fama de estafador para moverse en el bajo mundo y obtener información privilegiada sobre la joya que usaba; no lucía como cualquier anillo y sabía que por su apariencia podría ser única en su especie. No obtuvo un nombre, pero sí un lugar: Hayate School, Diamond City en Maine.

Decidió entrar como empleado para no levantar sospechas y sólo postuló como un vigilante nocturno para poder seguir de cerca a quien debería tener esa joya en sus manos, además de su libertad.

♠️ Extras:

—Es fumador del tipo hedonista. Esto quiere decir que consume tabaco de forma controlada y lo hace sólo por el placer que el humo le entrega. Nada más; no es dependiente de la nicotina por lo que puede pasar largos periodos sin ésta. Sin embargo, la razón por la que carga un encendedor a todos lados es completamente distinta. Puede usar su propio fuego chasqueando sus dedos para prender los puchos.

—Respecto al encendedor, este es un artefacto muy importante (vital, mejor dicho) para Hemilar que por un estúpido descuido perdió en un bar de Tailandia. A simple vista sólo es un encendedor metálico de la marca ‘Zippo’ (circa 1963) que posee un curioso grabado en árabe. Este encendedor, sin embargo, es el objeto mágico con el cual puede ser esclavizado si llega a las manos de la persona equivocada (quien tenga las intenciones, por supuesto). Algunas breves explicaciones de éste:

-No funciona tan sólo con tenerlo. El usuario debe tomar con firmeza el encendedor y proclamar como suyo al genio en voz alta y con la intención de obtener su obediencia. Cabe destacar que debe llamarlo por su nombre original (Haikal). Esto provocará que Hemilar pierda todo su libre albedrío, se arrodille y jure entregar sus servicios como esclavo hasta que el usuario quede satisfecho y haya pedido sus tres deseos.

-La llama que desprende el encendedor es normal cuando Hemilar es libre; ésta cambia a un color azul intenso cuando el ifrit está bajo el mando de alguien. Si el genio no logra ser controlado y sometido por completo, esta llama puede atacar al usuario.

-Cuando el usuario tiene el encendedor y se aleja del genio (distancia física), éste queda marcado por un tatuaje mágico que simboliza a la persona que ha tomado posesión del objeto. Esto sirve a modo de localizar al usuario y así estar cerca de quien podría ser su amo. Cuando Hemilar se aproxima, el tatuaje cobra ‘vida’ y estrangula la parte en que esté ubicado. El último tatuaje que apareció por esta causa está ubicado en su brazo izquierdo y es un dragón oriental tribal.

—Aliaad tiene tatuado el símbolo de la pica (♠️) en la base de su nuca, hecho por un artista vietnamita.

—Siente atracción por los ojos negros en las personas.

—Si bien nunca ha experimentado el amor, Hemilar tiene algunas recuerdos de Heydar en su memoria y a veces imagina que encontrará a su prometida en alguna reencarnación (creencia que adoptó cuando estuvo en la India).

—Cuando alguien sirve café para él, éste debe ser de grano, cargado y sin azúcar. No debe llevar una cuchara y la persona que lo sirve debe hacerlo por su lado izquierdo. Es una pequeña manía que tiene.

—Tiene la costumbre de silbar o tararear mientras vigila los pasillos. Lo hace casi en un susurro, muy bajo, para así no despertar a nadie. A veces sólo por joda entona melodías de películas de terror para asustar a algún incauto que ande deambulando en la madrugada.

—Como fue mencionado antes, Hemilar si tiene respeto por el Islam, aunque no lo practica (todo lo contrario, es un ‘infiel’ a los ojos de los musulmanes). Sin embargo, ve con desprecio a los extremistas que usan en vano el nombre de su Creador.

—Su lengua madre es el árabe, pero habla también persa, inglés, español, vietnamita y tailandés (pronuncia los últimos dos de forma desastrosa). Tiene un acento marcado cuando habla.

—Entre sus tantos viajes, Hemilar conoció parte de México y Sudamérica. Por esta razón tiene tanta influencia latina.

♠️ Anime/Manga/Juego/Novela de donde procede el personaje: Original del usuario (S. Liawar)

♠️ Nombre real del personaje: Hemilar Aliaad

♠️ Preguntas y respuestas:



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Re: Hemilar Aliaad [ID]

Mensaje por Shima Hamada el Dom Ago 20, 2017 12:33 am



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