Wilhelm Langenheim

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Wilhelm Langenheim

Mensaje por Wilhelm Langenheim el Mar Abr 04, 2017 12:15 am

Nombre: Wilhelm Dietrich Langenheim. Para los amigos, Wil.

Raza: Humana

Edad: 35 años
 
Materia que imparte: Alemán.

Relacionado con: Kidda L. Wolff (son primos políticos; la tía de Wilhelm —Dagna Langenheim, hermana de su padre—es la segunda esposa del padre de Kidda, Laban)

Descripción física:

Wilhelm recibió un apodo gracias a su figura y estatura en el tiempo en que era jugador de rugby: 'Die Berliner Steinwand' (La pared de piedra de Berlín traducido literalmente; la muralla de Berlín para el público) Langenheim. ¿Por qué? Pues bien, es un hombre de dos metros y cinco centímetros, que pesa alrededor de ciento veinte kilos (a pesar que podría bordear en la obesidad para una persona más baja, su estatura y contextura ósea hacen que no se vea tan gordo —especialmente su rostro que suele permanecer más delgado que otras partes de su cuerpo); de cuerpo ancho, fuerte y que posee varias marcas debido a los múltiples impactos en el deporte. Perdió una de sus muelas gracias a esto también, pero fue reemplaza por una pieza de porcelana. Wilhelm posee una fuerza tremenda tanto en sus brazos como piernas que lograba dar un 'tackle' y botar hasta un jugador más pesado que él. De hecho, su orgullo son sus poderosos muslos.

Sin embargo, a pesar que antaño poseía una musculatura más marcada, perdió un poco de tonificación y subido de peso luego de retirarse a causa de menos ejercicio y más ingesta de comida. Esto hizo que fuera inseguro cuando alguien más lo miraba; perduró varios años de este modo incluso después que llegó al internado a trabajar. Luego de subir alrededor de siete kilos dentro de Hayate, Wilhelm decidió que era tiempo de poner un alto a sus malos hábitos y comenzó a hacer más ejercicios (piscina, correr, gimnasio, etcétera). Actualmente está recuperando su figura. A pesar que está en camino de cambiar, todavía usa ropas holgadas y abrigos largos que ocultan su cuerpo —incluso cuando hace calor. Las chaquetas las colecciona: tiene al menos catorce diferentes. Prefiere los colores oscuros para no destacar.

Suele caminar un poco encorvado más que nada por mala postura, además que prefiere fijar la vista el suelo antes que cruzar miradas con otros —en la actualidad intenta corregir esto y suele estirarse cuando alguien más lo corrige; esto cambia en el salón de clases, claro está. Habla más bien bajo y suave, excepto cuando está impartiendo su materia donde se ve obligado a subir un poco más la voz. Tiene un ligero acento cuando habla, el cual se acentúa si está nervioso o enojado —es de los que susurra palabrotas en su idioma natal cuando está muy ofuscado.

De cabellos rubios claros y lacios que son suaves al tacto —se deja el flequillo largo para poder peinarlo hacia arriba cuando sale de la escuela—, ojos celestes que antes daban la impresión de estar adormilados la gran mayoría del tiempo y transmitían cierta nostalgia; ahora pareciera estar más en el presente y puede a llegar a fruncir el ceño más seguido, dándole una mirada un poco más dura.  Además tiene cejas pobladas, las cuales se ocultan tras el flequillo. De una sonrisa más difícil de regalar aunque amable y piel blanca que se torna roja con facilidad puesto que suele avergonzarse por cosas pequeñas. Como es lampiño apenas le crece barba, pero de todas formas se rasura al menos una vez cada dos semanas. Nariz larga y grande, ligeramente curva; ésta también se torna roja con facilidad gracias a las alergias. Labios carnosos que suele morder cuando está nervioso.

Por lo general goza de buena salud, a excepción de las alergias que lo aquejan. Suele tener reacciones con ciertos alimentos (pescado, tomate), además del polen y el pelaje de ciertos animales. Aparte de eso, es fuerte como un toro. Rara vez se resfría, pero cuando ocurre tiene que guardar cama.

Imágenes:

Wilhelm en la actualidad (rostro):

Como rugbista (veinteañero):

Como profesor (usa lentes):

Antes y después (pérdida de peso):

Cuando anda de malas (?):

¿Uke, Suke o Seme?: Suke porque prefiere ser flexible. De esa manera las opciones son muchas (?).

Personalidad: Se puede decir que Wilhelm tiene un antes y un después en cuanto a su carácter. Cuando era más joven y era el rugbista estrella de su equipo, podía decirse que era un poco más extrovertido, además de tener la confianza de coquetear con quien quisiera, pero luego de su retiro su timidez innata se intensificó y su autoestima se desmoronó. No suele reconocer esto a nadie más que a su mascota (?); se muestra como un hombre más bien tranquilo, callado y sonriente, aunque su sonrisa no siempre transmite alegría. A pesar de ser un hombre grande y de haber jugado un deporte más bien rudo, él es muy dulce y atento con los demás. Si puede ayudar, lo hará. Esto cambia, no obstante, cuando está frente a cierto tipo de gente o situaciones: suele ser desconfiado por naturaleza además de nervioso, por lo que siempre estará alerta cuando otra persona le habla. Especialmente si es una persona no-humana: luego de algunas experiencias puntuales en Hayate, Wilhelm ha comenzado a discriminar algunas personas aunque sólo en forma de prejuicios y miradas despectivas. Nunca insultará a otro a menos que lo saquen de quicio, cosa que no es tan difícil de lograr.

Es de las personas que tomará asiento a tu lado y escuchará todo lo que tengas que decir, luego te regalará una sonrisa y hará lo posible para hacerte sentir mejor. Es muy complaciente, aunque sólo cuando entra en confianza: la gente puede percibirlo distante y cerrado cuando apenas lo conoce. Aprendió a construir una especie de coraza para no dejar entrar a la gente incorrecta —por cosas que le sucedieron anteriormente. A esto se agrega que es un hombre paranoico justamente por dichas exeriencias y ocupa la imaginación de forma incorrecta (?), por lo que si no le dices algo o lo dejas a medias, Wilhelm comenzará a fabricar teorías locas sobre ti. También tiene dificultad de manejar su ira —algo que descubrió en su actual trabajo—, pero suele expresarla una vez que está solo o bien cuando está ebrio.

Con sus alumnos es muy estricto. Puede parecer una bola rosa de azúcar (?), pero en el salón de clases es otra persona: si bien no borra su sonrisa, llena a sus alumnos de conocimiento y espera un buen desempeño de todos. Como es un buen observador, se toma su tiempo en conocer a cada alumno a lo largo de las lecciones. De esa manera, si alguien tiene dificultad con el idioma, lo asistirá como es debido y de una forma personalizada. Sólo en las primeras clases habla en inglés; el resto sólo lo hace en alemán para que sus alumnos agudicen su oído. Quien no esté interesado en su clase, lo saca de inmediato de ésta. No pierde el tiempo con flojos ni payasos.

Es reservado a la hora de hablar sobre su pasado: se siente incómodo al recordar sus años de gloria en el equipo alemán, aunque no negará una charla amena sobre el deporte que tanto le apasiona. Pocas personas han logrado atravesar la coraza de Wilhelm y con éstas tiende a hablar más abiertamente sobre el tema. Tampoco responde preguntas sobre su familia o de corte sentimental, en especial la segunda. Un gran defecto que tiene el rubio es el rencor puesto que pocas veces olvida algo que le hayan hecho. Por esta razón es más cercano a los animales que a las personas —por ejemplo, si alguien se acerca con un perro, pondrá más atención a éste que a la persona en sí. Por supuesto, será de forma disimulada porque Wilhelm es muy cortés.

Reconocerá sus propios errores con creces y se disculpará cuantas veces sea necesario. Si para terminar un argumento tiene que recibir la culpa, lo hará. No es de los tipos que vayan a causar conflictos ni tampoco alargar alguna discusión. Detesta pelear —aunque más de alguna vez se ha involucrado en una riña a causa del alcohol. Sin embargo, si alguien más está siendo atacado o humillado, de alguna manera intervendrá, en especial si la persona que está en problemas tiene la desventaja. No, no es que desee hacerse el héroe, pero no tolera ese tipo de cosas. En esas ocasiones, que rara vez ocurren, Wilhelm saca una personalidad parecida a cuando era jugador de rugby y protege a la persona; vuelve a ser la ‘muralla’.

Es de pocos amigos, pero los que tiene los cuida y valora con todo lo que tiene. Como ahora está en la academia, suele comunicarse con ellos por las noches a través de mensajes y a veces con llamados. La mayoría son de Alemania, por lo que habla en su idioma natal cuando interactúa con ellos. Es en estas ocasiones que Langenheim ríe de forma abierta y bromea.

En materia sentimental, Wilhelm es muy inestable e indeciso. Puede malinterpretar un gesto amable con un acercamiento romántico, además de apegarse mucho a una persona e idealizar en el proceso. Suele tener decepciones amorosas muy seguido por esto. Cuando está en pareja, Wilhelm puede ser la persona más dulce del mundo, además de amar de forma incondicional; sin embargo, tiene un problema con la sobreprotección y también los celos. Esto le jugó en contra en sus relaciones anteriores.

Lo que le gusta:

—El rugby, por supuesto. A pesar que ya no juega en una liga, todavía ve partidos. Poco a poco está intentado familiarizarse otra vez con este deporte en la actualidad.
—El café. A pesar que todavía lo toma con tres cucharadas de azúcar, prefiere un café a que una bebida gaseosa.
—Todavía le fascina comer, aunque en menor medida porque está a dieta. Es un vicio que adquirió cuando estaba estudiando para formalizar su carrera como profesor de su lengua materna, alemán. Gracias a la ansiedad tomó el hábito de comer más de lo normal y tener snacks de todo tipo en su maletín o bien en el escritorio. Esto último ya no lo practica.
—Los animales, en especial los perros. Tiene un sharpei llamado 'Bob', el cual lleva un collar en cuyo reverso sale el nombre anterior, Vodka. Lo cambió para que no hubiera malentendidos ni rumores extraños de su mascota (cuida más a su perro que a sí mismo). Lo curioso es que el perro responde a Vodka y no a Bob. Como no puede atenderlo todo el tiempo, tiene contratado a un cuidador en el exterior de tiempo completo. Sólo los miércoles el perro se queda con él.
—El poder dormir un poco más cuando puede.
—En su tiempo libre le gusta leer sobre tecnología y automóviles, dos de sus pasiones que nunca exploró. Es por esta razón que renueva su móvil constantemente (además de otros dispositivos) y asiste a carreras de autos al menos dos veces al año.
—Los videojuegos. Tiene una consola en su habitación y una videoconsola portátil en su maletín que, por supuesto, mantiene oculto de los ojos de sus alumnos y de otros profesores.
—Que sus alumnos pongan atención y pregunten sus dudas. También que demuestren esfuerzo e interés.
—El color violeta.
—La música electrónica, en especial los subgéneros industrial, hardstyle y hardcore (incluye varios estilos, como gabber, coldwave, noise, etcétera). Con este tipo de música juega y revisa pruebas (?).
—Celebrar fechas importantes; entiéndase navidad, año nuevo, cumpleaños, etcétera.

Lo que no le gusta:

—Que lo llamen gordo. Lo detesta. Cualquier apodo similar recibirá una extraña mirada letal por parte del grandote (?). Mucho menos tolera que alguien toque su estómago, el cual cuida camuflar con ropa holgada.
—Lo único que no puede comer es el pescado y el tomate porque es alérgico. Por lo general, pide las hamburguesas que no contengan lo segundo. Tampoco le gusta las cosas crudas, por lo que no disfruta el sushi o cosas parecidas. Ya no le gustan las cosas dulces.
—El olor a cigarro. No lo tolera. Si ve a un alumno fumar (que sea menor de edad), se lo quita y lo apaga con la suela de su zapato. Tampoco puede estar en la misma sala donde hay gente fumando.
—La impuntualidad. Nunca dejes plantado a Wilhelm si no quieres que estés en su lista negra (?).
—Su propia timidez. A pesar que antes solía ser un poco más extrovertido, ha sido una constante en su vida y cree que ha sido un facto que lo limita en todos los aspectos (laboral, sentimental, etcétera).
—La rebeldía, la flojera y las groserías —esto último es una ironía porque Wilhelm puede soltar insultos en su idioma.
—La manipulación y la arrogancia.
—Que cualquiera le diga 'Wil'. Es una especie de apodo de confianza.
—Tiene bufonofobia; significa que no puede ver a los sapos ni anfibios parecidos (en especial a los renacuajos) porque es capaz de salir corriendo por el miedo. Esto ocurrió a causa de una broma que le gastaron cuando era niño: sus amigos llenaron un cubo con renacuajos, lo sujetaron y vertieron el contenido dentro de su ropa. En menor grado, tiene aversión a la viscosidad.
—Bailar. Lo detesta, más que nada porque no tiene coordinación.

Habilidades:

—Fuerza física y resistencia. El hombre puede levantar a alguien de igual o mayor peso, si quisiera (aunque con ciertas limitaciones, explicadas más abajo). No necesita ayuda para acarrear cosas pesadas, mover muebles o cosas por el estilo. También puede aguantar exigencias físicas (como correr), aunque en menor grado.

—Rugby. Habilidad obvia; sabe jugar dicho deporte como profesional. Fue un jugador destacado en su país.

—Trilingüe. Habla alemán (lengua madre), inglés y español.

—Conocimiento culinario. Tanta es su afición a la comida y a complacer su paladar que aprendió a cocinar por su cuenta. Hice varios cursos para mejorar. Su especialidad son los pasteles de chocolate (repostería).

Debilidades:

—Dicha fuerza y resistencia están limitadas por su mala condición física actual. Si bien tiene una rutina antes de iniciar las clases, las hace solo dos veces a la semana y no ayuda el hecho que come mal. Además, requiere más esfuerzo a la hora de levantar cosas muy pesadas, se agota con más facilidad y jadea mucho.

—Sin embargo, está fuera de práctica. No podría tomar el balón actualmente con la misma destreza o hacer un tackle sin romperse un hombro.

—Sólo el alemán lo habla bien por razones obvias; el inglés lo domina en su mayoría más que nada porque lo requiere en la escuela y hacer sus clases. El español, por último, apenas lo habla y todavía tiene dificultades con algunos sonidos.

—Por supuesto, no tiene el nivel de un chef profesional. Se defiende en la cocina y sólo lo hace para él. No se atreve a cocinar para nadie más porque comienza a ponerse nervioso y suele estropear los platos confundiendo los ingredientes o cometiendo errores básicos.

Historia general del personaje: Wilhelm Dietrich Langenheim nació en Múnich (München), Alemania; es el mayor de tres hermanos, Heinrich y Johann, con quienes tiene una diferencia de once y dieciseis años, respectivamente.  Hijo de  una leyenda nacional  del rugby —Oskar ‘die Maschine’ Langenheim—y la campeona neozelandesa en tiro al arco, Anna Priest; no cabe duda alguna que Wilhelm desarrolló interés en el deporte gracias a sus padres. Esto generó altas expectativas en él, por lo que tuvo que exigirse para estar a la altura. Sin descuidar sus estudios, Wilhelm comenzó de pequeño a entrenar en el rugby, participando en el equipo de su escuela y siendo seleccionado capitán en varias ocasiones. Fue en estas instancias que lo seleccionaron para entrar en el ‘under-16’, siendo un jugador prometedor para las grandes ligas. Su madre Anna lo llevó varias veces a los mundiales de rugby para ver a los All Blacks, el equipo nacional de Nueva Zelanda. Esto también ayudó a su determinación para ser un buen deportista.

A pesar de esto, Wilhelm de todas maneras estudió en la universidad. Terminó la primera carrera de pedagogía en lenguaje (alemán), pero no así la segunda —tenía deseos de ser técnico en mecánica automotriz, pero los constantes partidos y los viajes no le permitieron seguir. Luego de escalar en los equipos principales de su país, terminó por ser seleccionado en el equipo nacional.  Puesto que tuvo que mudarse a Berlín para entrenar, en el equipo comenzaron a llamarlo ‘Die Berliner Mauer’ que significa ‘El Muro de Berlín’ gracias a su tamaño y la forma de bloquear a los jugadores —Sin embargo, este nombre fue modificado en la prensa a ‘Steinerwand’ (pared de piedra) para que no hubiera confusión con el muro que dividió a la nación. Sus padres no podían estar más felices, pero lamentablemente su carrera como una de las grande estrellas duro apenas un par de años. ¿Por qué?

Por meterse con la gente equivocada.

El rubio tuvo dos relaciones románticas en su vida: la primera fue con un chico del equipo de la escuela, cuyo nombre era Wolfgang Steiner, cuando tenía diecisiete años. Todo fue a escondidas y duró sólo hasta la graduación. La segunda, sin embargo, es la que causó estragos a tal magnitud que tuvo que dejar su carrera de rugby y también su país.

Cuando obtuvo más popularidad dentro del equipo nacional, Wilhelm comenzó a recibir más atención por parte de sus fans y también del público en general; sin embargo, a su vida llegó un chico llamado Branislav Petrovic, originario de Serbia pero establecido en Alemania gracias a una beca de estudios. Todo iba bien hasta que un día comenzó a recibir amenazas de muerte en su celular, correo electrónico y también cartas a su casa. Esto comenzó a asustar a su familia, por lo que la primera acción fue contactar a la policía. Gran error: poco después hubo un intento de secuestro al menor de los Langenheim a las afueras de su escuela. Nadie entendía nada hasta que un día Branislav reveló que su familia pertenecía a un grupo de mafiosos de su país de origen y que estaban establecidos en Alemania en el crimen organizado; a su padre no le había gustado para nada enterarse que su primogénito andaba con un hombre, por lo que comenzó a aterrorizarlo para que se alejara. Atado de manos, Wilhelm le pidió al chico que rompieran para no exponer más a su familia. Esto dejó al joven serbio devastado.

Otro gran error. Por un tiempo todo anduvo normal y Wilhelm pudo seguir jugando sin mayores problemas ni con el temor que algo le ocurriera a su familia: un día, sin embargo, lo atacaron luego de un entrenamiento entre cinco tipos y lo dejaron apenas consciente. Pudo ver que entre ellos estaba el propio Petrovic, quien soltó el humo de su cigarro en su cara. Es de buena suerte, según dicen los húngaros; fue lo que dijo el bastardo —de ahí que no tolera el olor del tabaco ni nada relacionado con éste.

Gracias a aquella golpiza, terminó con una fractura en la pierna derecha, dejándolo incapacitado para jugar por un tiempo. Si bien pudo haber esperado para poder seguir, decidió renunciar al equipo para no exponer a su familia ni a sí mismo a más problemas; con el dinero que logró juntar le dio a su familia una nueva casa en otro lado de la ciudad para que no los siguieran buscando en el caso que quisieran seguir atormentándolo. Por su parte, decidió migrar a los Estados Unidos para comenzar de nuevo, aunque en primera instancia pensó seriamente en mudarse a Auckland, ubicado en Nueva Zelanda.

Como Estados Unidos no tiene un equipo prominente de rugby, Wilhelm no pensó en inscribirse en ningún equipo —además que su pierna tenía una pequeña cojera cuando corría—, por lo que acudió a su título como profesor de idiomas para poder sustentarse. Primero vivió un par de años en Nueva York pero finalmente se mudó a Maine, buscando la tranquilidad y pasar desapercibido. Desde que estaba en la universidad que comenzó a tener un trastorno alimenticio donde comía cantidades exageradas de alimento, pero luego que se volvió más sedentario, comenzó a subir de peso. Tuvo trabajo en una escuela rural, pero luego hubo una vacante en la academia Hayate School, donde ahora se encuentra actualmente.

Extras:

—Usa gafas para leer, aunque con poco aumento.
—Su cumpleaños es el tres de julio. Por lo general la pasa solo.
—El número de su camiseta en el equipo de rugby era el número dos.
—Antes de entrar a la academia, le gustaba salir por las noches a manejar sin rumbo y tomando rutas nuevas. Esto ya no lo hace porque tuvo que vender su auto, un Volkswagen Eos del año 2009.
—Ha tenido sólo dos parejas en su vida. Más detalles, leer en su historia.
—A pesar que abandonó el rugby, Wilhelm todavía tiene un sueño (ahora imposible): jugar en el equipo de Nueva Zelanda, Los All Blacks. Es uno de los mejores del mundo y más temidos; siempre sintió fascinación por la danza preliminar que hacen: el haka (danza del guerrero maorí cuando se alista para una batalla).
—Llora con las películas de romance. Se odia por eso (?).
—Aunque su paso por el equipo nacional de Alemania fue breve, logró obtener fans tanto en su país como de manera internacional. Incluso llegó a tener un club online, que fue creado por Giacomo Rousso (es también el presidente actual de dicho club); en esta plataforma interactuó con sus seguidores vía mensajes y también vídeollamadas. Regaló unos cuantas fotografías autografiadas, un balón de rugby firmado y también una camiseta.


Anime/Manga/Juego/Novela de donde procede el personaje: Original del usuario (S. Liawar)

Nombre real del personaje: Wilhelm Dietrich Langenheim

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Última edición por Wilhelm Langenheim el Mar Ago 29, 2017 7:12 pm, editado 1 vez
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Re: Wilhelm Langenheim

Mensaje por Dante Blackwood el Mar Abr 04, 2017 1:39 am

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