Ultraviolence — Maël's

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Ultraviolence — Maël's

Mensaje por Maël Vallières el Vie Ene 20, 2017 4:00 pm


he hit me and it felt like
a sweet kiss
Olivier Maël Vallières
Raza: Nogitsune.
Edad: Veintinueve años, mas aparentemente no parece sobrepasar los veinticinco.
Nacionalidad: Belga.
Materia que imparte: Artes plásticas y visuales.
Relacionado con:
¿Uke, suke o seme?: Versátil.


Traits
I was filled with poison

Es atractivo. Lo sabe. ¿Y qué es lo malo de eso?
Que el muy desgraciado sabe usarlo a su favor.
Es como si cada poro de su piel exudara la gran seguridad que se tiene y su caminar jamás fuese a brindar el tambaleo de la duda. Sí, ódialo si así deseas. No es que le importes en dado caso.

La cabellera yace ligeramente ondulada, sedosa, cayendo hasta cubrirle parte de la frente y terminar el corte en su nuca. Hebras de un curioso matiz rosa pálido, que sobresalen no solo por la peculiaridad de su color sino también por la altura de su portador. Frisa los 1.81 metros a la perfección, pues la constitución de su cuerpo y su peso resguardan una apariencia sana, trabajada con cuidado. La musculatura es delineada, marcada gracias a todas las actividades físicas que ha realizado desde que era joven. Espalda ancha que finaliza en una cintura estrecha, brindándole un porte indudablemente masculino. Manos prominentes aunque las falanges se muestren delgadas y en ocasiones, traspasadas por ligeros cortes que oculta bajo vendas. Tocado el tema, su piel es nívea, tan nívea que cualquier herida sobre esta es visible así como tangible. Un tiempo, gustaba de esta característica suya pero ahora le resulta inconveniente, pues delata cual libro abierto cualquier maltrato. Los labios, que sonrosados, parecieran dibujar con fijeza cualquier clase de sonrisa, bien sea extensa o curvada a un lado, a veces pausadas, a veces atrevidas; jamás deberías fiarte de estas.

Facciones armoniosas y estéticamente complacientes a la vista. Los orbes son violáceos, coronados por risueñas pestañas y enfatizados por un par de cejas delgadas. Muchos concuerdan que este es uno de sus mejores atributos, aunque para él, lo que más le agrada de su físico son tres cosas: el cuello, la silueta de sus orejas y la constelación que forman los tenues lunares que salpican su espalda, a pesar que estos se encubren por un amplio tatuaje de una serpiente albina rodeada de flores de loto. Viste formal cuando se debe, específicamente durante las horas laborales y si la ocasión lo amerita. El resto, prefiere prendas cómodas y en lo posible holgadas. No teme exponer su cuerpo pues como se ha dicho, se encuentra cómodo con este. Demasiado, quizá.

Imagen: Un — Deux — Trois — Quatre — Tatuaje


Personality
but blessed with beauty and rage

¿Cabrón él? Ah, no, no. El designio de esa palabra es demasiado fuerte, ¿sabes?

Será un cabrón.
Pero un buen cabrón, con estilo y clase.

Un torbellino colmado de intenciones no esclarecidas y ambiguas. Bien puede representar para ti el papel de un auténtico dolor en el culo o alguien en quien puedas desahogar penas y reírte una noche mientras se van de copas, cualquiera de las dos variables le será igual de complaciente y escalofriamtemente entretenida. Es impredecible y cambiante así como las mareas o las estaciones del clima, sin tener nada predeterminado, sin seguir los moldes que la sociedad exige a sus individuos ni buscar serle de agrado a alguien. De hecho, está tan bien familiarizado con las opiniones ajenas que la importancia que les da a estas es similar a lo mucho que le importa si tu abuelita se murió ayer: Cero. ¿Qué? ¿Creíste que por ser solo risas y bromas juguetonas no escondía un lado cínico? Por favor. Si su interior está igual de podrido que el resto de la sociedad.

Verdad que es desenfadado, que va por ahí con el semblante despreocupado donde nada le turba ni nada le espanta. Aprendió por las malas experiencias a convertir sus nervios en acero, no se desquebraja ante la menor presión o peligro. Nadie sospecharía la fortaleza mental que este sujeto mantiene bien guardada, donde desconoce de las ansiedades, no le afecta la premura con la que el mundo avanza ni el estrés cotidiano que se ha vuelto tan contagioso. Va a su condenado ritmo y no permite que absolutamente nadie se lo altere, menos si es con el afán de joder a cuanta persona se le presente. Tocapelotas integral graduado con honores, ¡pero cuánta paciencia se debe tener para aguantarlo! Desde comentarios que esconden la acidez y mordacidad del más puro sarcasmo, hasta acciones que buscan destrozar la moral ajena; o a lo mejor solo desea ver al mundo entero arder, su aburrimiento pareciera no tener límite. Que a él mami y papi no le enseñaron el significado del respeto al bien ajeno es la paz, vamos. El capricho es su mayor defecto. No me lo digas a mí, claro que resulta difícil creer que este hombre se carga los años que dice tener. Si hasta se ríe como un niño, arrugando el puente de su nariz y sacudiendo los hombros. Si las personalidades energéticas te son demasiado pesadas entonces te recomiendo que no le cruces la mirada.

Ostenta el atractivo del mismísimo diablo y la facilidad para atraer los pecados. Las prohibiciones las practica sin un ápice de vergüenza. No tiene recato, ni timidez, y si en alguna circunstancia fuese a mostrarse retraído es toda una farsa. Y es que es tan bueno guardando la apariencias, mintiendo, fingiendo para luego volver a mentir y seguir con ese círculo vicioso, una ruleta rusa donde aún no le toca el tiro de gracia pero lo espera con mayores ansias de las que se considerarían sanas. Oh, sí. Ya tocó hondo una vez, y está seguro que en la segunda ronda va a quedarse estancado para siempre. ¿Te he mencionado ya que es bien masoquista? Aparte de sádico, mas en un sentido de psique. O se mete él a la boca del león, o te ayuda a guiarte dentro de dichas fauces. Nuevamente, sus propósitos son borrosos y por mucho que jure que pretende el bien de hasta la criaturita más desprotegida, es cien por ciento seguro que más bien será al revés. Aquí, damas y caballeros, es que encontramos su peor esencia, la falla que le ha marcado como un vástago destinado al caos.
Sus relaciones no son buenas. No sabe cómo lidiar con los sentimientos.
Si no entiende los propios, mucho menos comprenderá los tuyos.

Sea cuestiones de raza —imán con patas para los problemas— o que el destino tiene el sentido del humor tan retorcido como Maël, los actos bienhechores no van con él. Es demasiado astuto, inteligente, calculador. Maneja las palabras con el esmero con que moldea la arcilla entre sus manos. Quita, añade y deshace, todo con el fin de conseguir cual fuera la idea descabellada que se le haya pegado. De ningún modo voy a cansarme de irme repitiendo a los cuatro vientos: Abstente de relacionarte, no busques descubrir qué esconde detrás de tantas facetas y máscaras, pues los hilos están enredados y tan atascados que ni siquiera él sabe distinguirse ya en su propio reflejo. La manipulación es su deleite y natural encanto. Es obsesivo, silenciosamente demente y peligroso a su forma.

Entonces ahora nos cuestionamos seriamente si en su corazón —si es que tiene—, hay algún espacio para la caridad y el aprecio genuino. Pues... Lo hubo. Hasta que la añoranza de algo que quiso alcanzar le fue negada, destrozándolo. Alguna vez existió un Maël que igual de sociable que el actual, formaba estrechos lazos significativos. Resulta que lo mató de la misma manera en que se desvió por entero. Pues, si ya está en un punto del cual no puede retornar, ¿qué tiene de malo extraviarse del todo? No tiene remedio y lo sabe. Ya lo ha aceptado.

Suerte que lo único que le permanece legítimo son sus pasiones y metas por cumplir. Es detallista, perfeccionista. Dentro de las aulas de clase se comporta como todo un santo por un buen motivo, y es que en realidad disfruta enseñar aquello que tanto le gusta. Se vuelve ese profesor carismático que no duda en tenderte una mano amiga si así lo necesitas, que da todo de sí con tal de mantener a gusto a su alumnado, que no teme ir por nuevos horizontes y explotar la creatividad de sus queridos pupilos. Regla de oro, se abstiene de meterse en líos con ellos, pues para él 'sus niños' son intocables. Profesionalmente es excelente y no hay duda que lograría triunfar en todo por cuanto se lo propusiese. Lástima que, personalmente, es un desastre.

Le han dicho que los de su especie pueden vivir largo tiempo. No sabe si fiarse de ello.
Está convencido que tanto exceso le llevará temprano a la tumba.

Lo que le gusta:
— El arte en toda su expresión y letra, pues ha sido el motor que le ha impulsado desde que tiene uso de razón. Ávido lector, cinéfilo, admirador de pintores, cantantes y compositores.  Últimamente se halla bastante fascinado con la danza, la fotografía y la cocina.
— Las sensaciones. Sí, es una persona que aprecia los detalles más mundanos y que sigue maravillándose de estos. Las texturas de los materiales que ocupa, los colores únicos que aporta la naturaleza, el aroma de la buena comida o de las personas. Es bastante perceptivo en ese aspecto, y no teme experimentar con nuevas cosas.
— De comidas, gusta los té, los frutos rojos y el café espeso con un toque de canela. No es tan fanático de los postres, siendo que disfruta más los platillos bien condimentados o picantes. Degustar de un buen vino le sienta de maravilla, tiene una resistencia exageradamente buena y envidiable para soportar el alcohol.
— Música clásica. Y el pop. Este último es uno de sus placeres culposos.
— Siente una diversión malsana cada que alguien le declara un odio irremediable. Se le hace dulce.
— Reconoce de sus necesidades y no teme expresarlas. El sexo es bueno, pero el sexo pasional, bestial y sadomasoquista es mejor. No le importa dominar o dejarse dominar mientras se disfrute y no se ande con tanto drama.
— Pese  lo anterior, sabe disfrutar de las caricias. Recurre mucho al tacto físico para demostrar apego.
— La belleza singular. Esa que no siempre sigue los cánones de estética y que sale de lo común.
— Ver a la gente llorar. Que tan retorcido como se lee, no sabría describir la emoción que las lágrimas le despiertan. Cree que se debe a que, en su opinión, es el único instante en que los demás muestran su alma al desnudo.
— Hablando de desnudos,  mientras menos ropa tenga a la hora de dormir, más cómodo.
— La gente seria.
— Lobos, licántropos. Se crió en un familia de estos y está tan a gusto con su presencia que muchas veces sigue actitudes de esta raza.

Lo que no le gusta:
— Los malos olores, la suciedad y, curiosamente, los sonidos repetitivos como el sonar de un reloj. No puede concentrarse estando rodeado de tales elementos.
— Le tiene pavor a las profundidades, por eso no visita con tanta asiduidad la costa ni lagos, pantanos o ríos.
— Hablar de religiones o creencias se le hace muy conflictivo.
— Su primer nombre, porque era así como se le conocía en el orfanato y sus padres adoptivos insistieron en que lo mantuviera, para darle un sentido de pertenencia y conocimiento de donde provenía.
— Madrugar le es toda una travesía y un auténtico martirio.
— Las parejas estables y sanas. Los envidia.
— No cree en el noviazgo y el matrimonio debido a sus propias experiencias.
— Maltratos y abusos de cualquier clase y la violencia física.
— Manejar. No le gusta y se le da bastante mal.
— Visita hospitales en el caso de ser estrictamente necesario pues el ambiente de estos le trae malos recuerdos.


Memories
He hurt me but it felt like true love

"¡Thérésa! ¡Thérésa...! ¡Dios mío, ven rápido, te digo! Oh no, está tan helado. No llores pequeño, ya no llores. Estás a salvo. (...)"

El mundo es cruel con los más inocentes.
Su madre al menos tuvo la decencia de envolverle en una gruesa manta o habría muerto de hipotermia.

Se le abandonó a su suerte la noche de un primero de enero, cuando la crudeza del invierno se cernía sobre la ciudad en forma de diminutos copos de nieve y las familias estaban reunidas en torno a las hogueras, celebrando la alegría que traía el año nuevo. El regocijo de risas, de cantos y aplausos inundan los barrios. En un convento de monjas carmelitas lo que resuena por las paredes es el llanto de un bebé que tiene hambre, frío y que, desconociéndolo, clama por la presencia de sus ahora inexistentes padres. Entre la conmoción del hallazgo y la desesperación del niño, los minutos fueron pasando hasta dar camino al amanecer y con éste, la incertidumbre del futuro de aquella criatura. La hermana que lo encontró depositado dentro del contenedor de basura todavía recuerda cómo los sollozos hacían eco en su pecho. Se había preguntado aquella noche si en verdad el único que había llorado era el pequeño, porque la tristeza que sintió le empujó hasta la capilla del Santísimo. De rodillas, pidió humildemente, mientras las lágrimas rodaban por sus regordetas mejillas y le humedecían el hábito.
Todavía suele llevarlo de vez en vez en sus oraciones.

"¿Cómo se dice, Ollie? G-r-a-c-i-a-s. A ver, una vez más. No seas quejumbroso, así nadie va a querer adoptarte."

Dice que poco recuerda del orfanato. Que el tiempo que pasó ahí encerrado no fue lo suficiente para hacer mella en su memoria. Falacias.
Le enseñaron cual diálogo barato de una telenovela todo por cuanto debía decir y qué no debía hacer cuando las "visitas importantes" se presentaban; no era culpa del personal, ya los críos eran demasiados y los fondos escasos. Por supuesto, Ollie no era lo que podría considerarse un niño normal, desde entonces sus adorables compañeros comprendían que existía algo... Especial en él. Sí, porque el mote de 'rarito' fue algo que detestó y detestaría. ¡Ah, pero nada de lo cuál alarmarse! No es como si sufriese de algún trauma infantil que le haya marcado de por vida —pues el infierno se le vino encima estado más mayorcito—, de hecho le fue demasiado bien. Los Vallières procedían de un buen linaje, con un sólido matrimonio y dos hermosos hijos en la búsqueda de un tercero. ¿Y por qué él, se preguntaran? Bueno, digamos que ellos eran igual de especiales y supieron apreciar la lindura escondida de aquel chiquillo que no se estaba quieto. Así, fue cómo Maël Vallières nació y pasó a formar parte de una familia de lobos, quienes le acogieron sin esperar nada a cambio. Se siente afortunado de tenerlos.

"Cruel Maël. Eres cruel. ¿Por qué no me dejas jugar con ellos? ¡Está bien, está bien, no te pongas así! ¿Vale? Seguimos siendo amigos, ¿no?"

Y el chico lo tenía todo para triunfar. Buen rostro, el carisma, la facilidad del estudio para con la literatura contemporánea y el deseo de ir por más. Claro, hizo amistades de a montones desde los primeros años escolares, encantando a quien se cruzara en su camino. Había algo hechizante en su mirada y en la forma en que lograba conseguir que te abrieses más a él, te hacía sentir único cuando te hablaba. Salvo que el detalle que ahora le distingue fue generándose poco a poco. En principio fue una mancha sin importancia, hasta que esta fue creciendo, formando un agujero negro.

Si, para ese entonces, se le preguntaba a quién consideraba verdaderamente su amigo, hubiese sonreído jovialmente.
"Nadie."
Siempre dio a todos por sentado. En verdad no supo apreciar a alguien. No hasta que llegó él.

"Promételo. Que aún después de graduarnos seguiremos viéndonos."

La desesperación de perder el ancla que le impedía de ser arrastrado por la marea le impactó con fuerza. Ambos compartieron demasiado, se volvieron indivisibles, sabían leer al otro con tan solo una mirada. Tenían doce años cuando se conocieron. Él era un estudiante nuevo. Hubo algo en la forma sigilosa y seria con que se presentó en frente del aula que a Maël le resultó curiosa y, desde el instante en que le dirigiría la palabra, no volverían a separarse nunca. No hasta que los años de inmadurez finiquitaran y debieran escoger el rumbo que cada uno elegiría, lo cual fue demasiado para uno. Contrario a su amigo, Maël todavía no tenía en claro su futuro y además, la ansiedad de la incertidumbre le empujó a cometer lo que considera la mayor idiotez jamás hecha por su persona. Le declaró sus sentimientos. Le había querido desde hacía tiempo, en el silencio, en lo profundo de su ser, atragantando los celos que le producían las sonrisas que otras personas arrancaban en su amigo. Porque sólo él podía hacerlo sonreír así. ¿Esta obsesión enfermiza acaso fue lo peor del caso? No le importaba el rechazo, de alguna manera se había preparado mentalmente para una negativa; pero no estaba listo para escuchar lo que el otro tenía que decirle.
Ya lo sabía. Y, a pesar de conocer lo que Maël sentía, no podía corresponderlo. No quería arruinar la amistad que tenían.
Si eso, era lo que en la ficción describían, entonces aquella fue la primera y única vez que le rompieron el corazón.

". . ."

Durante la universidad en Bélgica, pasó casi dos años dentro de una relación sentimental abusiva, tanto física como psicológicamente. A raíz de ello, en una acalorada riña perdió todo contacto con su mejor amigo. También discutió con sus familiares y tuvo decaídas en sus estudios, en sus ánimos, en todo. De no haber sido porque la seriedad del problema llegaría a tal punto que su familia le presionó para demandar a su ex-novio e imponerle una orden de restricción, probablemente no hubiese sido capaz de superarlo.

Tras haber experimentado una etapa bastante oscura, abocó todas sus energías restantes a lo que tanta pasión le generaba: la escultura y la pintura. A pesar de haberse atrasado un año, logró terminar la carrera y obtener la licenciatura en artes plásticas, además de conseguir enrolarse en un programa pedagógico que incursionaría en Estados Unidos. Ser sociable era un punto que jugaba a su favor, siendo que por fin había encontrado el camino adecuado para recorrer y lograr desenvolverse, superándose con cada paso. Llegó a Hayate School gracias a la recomendación de uno de sus mentores, quedándose con uno de los puestos disponibles dentro del profesorado.
Ya lleva once meses cumplidos desde que se mudó a Diamond City.


Everything else
crying tears of gold, like lemonade

Sobre la raza:
La palabra japonesa kitsune significa zorro. Según la mitología japonesa, el zorro es un ser inteligente que posee habilidades mágicas, las cuales ve incrementadas con la edad y la adquisición de conocimientos. Por lo demás, la edad, la sabiduría y el poder de un kitsune son también mayores a medida que aumenta el número de colas, siendo el más poderoso, el kitsune de nueve colas. Existen dos clases de kitsune: los zenko (善狐, literalmente zorros buenos) son zorros benevolentes y celestiales asociados con la dios Inari; llamados a veces zorros de Inari. En cambio, los yako (野狐, zorros de campo, también conocidos como nogitsune) son salvajes, tienden a ser traviesos e inclusive malvados. Fuente

Habilidades + debilidades:
Transformación. Puede convertirse en un zorro de la especie roja japonesa a voluntad, aumentando su sentido de la audición, olfato y vista. Sin embargo, a pesar de conservar su consciencia humana, no puede vocalizar ni comunicarse más allá de como harían los animales. Dado que esta transformación requiere de energía, su duración se limita a un máximo de 8 horas. Pasado ese período, podría desmayarse.
Inteligencia. Es indudable su astucia y genio, absorbiendo cuanto va aprendiendo casi a un nivel de memoria fotogénica. No obstante, este atributo es equiparable al de un humano bien instruido y estudiado. Deberán pasar muchos años antes de alcanzar por completo su potencial, al menos, al llegar a la centena.
Expectativa de vida aumentada. Con una sanación y resistencia levemente superior a la humana, además de un envejecimiento muy ralentizado. Esto no implica que no pueda morir como cualquier mortal ni sufrir heridas de gravedad.

Agregados:
— El tatuaje a su espalda es más que una extravagancia estética, se lo hizo para encubrir la cicatriz de una quemadura proporcionada por su ex-pareja.
— Vive a solas en un apartamento que se le hace un tanto grande para una persona. Está considerando el buscar un compañero de piso.
— Ha alquilado un estudio a las afueras de la ciudad y lo visita mínimo tres o cuatro veces a la semana.
— Ocupa gafas porque padece de miopía.
— En la escuela, practicó baloncesto y también natación, la última la mantiene todavía. Siendo que cuida mucho su imagen, gusta salir a trotar por las noches y hacer ejercicio los fines de semana.
— Políglota. Aparte de los idiomas oficiales de su país (francés, neerlandés y alemán), sabe inglés y está aprendiendo español. En el futuro espera estudiar portugués, pues la literatura lusa es de sus favoritas.
— Por muy coqueto y atrevido que es, tiene el recato de al menos conocer los datos básicos de su compañero de turno y de haber interactuado en más de un día. No se acuesta con completos desconocidos, le dan desconfianza. Además, al tener sexo no otorga besos en los labios ni permite que le sean dados, es una manía muy suya arraigada a su pasado.
— Padeció un período de depresión años atrás y hasta la fecha, todavía toma algunos medicamentos, principalmente estupefacientes cuando tiene insomnio.

Anime/Manga de donde procede el personaje: Free! Eternal Summer.
Nombre real del personaje: Kisumi Shigino.


Q&A:



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Re: Ultraviolence — Maël's

Mensaje por Erik Wickham el Sáb Ene 21, 2017 6:42 pm

FICHA ACEPTADA

No olvide firmar el registro de personajes ocupados y enseguida se le dará color.

Bienvenido a Hayate School, disfrute su estadía.

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