[ID] Adrien Thatcher

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[ID] Adrien Thatcher

Mensaje por Adrien Thatcher el Dom Sep 25, 2016 9:20 am



Adrien Thatcher
there's a bluebird in my heart that wants to get out but I'm too clever, I only let him out at night sometimes when everybody's asleep. I say, I know that you're there, so don't be sad.

Humano
con visión
19 añosHermanastro de
Shawn Thatcher
Oikawa Tooru
Haikyuu!!
UkeBiología y
anatomía

Descripción física
IMG: I || II || III || IV
El joven Thatcher mide 1,82 y pesa unos 70 kg. Según el médico o tabla de peso, este joven se encuentra muy cerca del mínimo de peso para su altura: es su batalla diaria. Al llegar a Hayate desde Japón, ambas medidas estaban en el rango saludable, pero ha empeorado al verse libre de niñeras o gente persiguiéndole para que comiese y se cuidase. Gran parte de su musculatura no está, como él siempre quiso, pero sigue conservando algo de ello; tanto no se podía haber perdido en un par de meses.

Es alguien a quien la gente considera "bonito", "digno de admirar a lo lejos". Posee unas largas y definidas piernas, delicados tobillos, una cintura estrecha que gusta de enseñar tras haberle costado tanto trabajo de sacar las curvas ligeramente femeninas que lo adornan.

Su cara está en perfecta simetría, tiene rasgos armoniosos y bonitos. Pestañas largas y bonitas, labios ligeramente carnosos y rosados, una nariz pequeña y bien esculpida. Su rostro no parece haber sufrido de acné, aunque posee unas adorables pecas tanto en la nariz como en el comienzo de su espalda, decorando sus hombres de manchas de chocolate. Las primeras, repartidas por su nariz, solo se pueden ver a cierto ángulo del sol o muy de cerca. Marcas visibles a primera vista no posee, pero en verano hace grandes esfuerzos por cubrir la cicatriz que "mancha" su piel, desde la rodilla hasta la mitad de la tibia con cremas extremadamente caras y un hábil uso del maquillaje, del cual es un gran fan. En la muñeca posee otra cicatriz, más oculta sin embargo que no cubre con nada, hecha por un ex en lo que lo llamó "acto de amor" con el fin de sentir el dolor emocional que él portaba a un nivel físico. Cuando está agobiado o estresado, nervioso, tiene el hábito de acariciarse esta muñeca, la cicatriz por encima, o de arañarse el cuello hasta que se queda rojo por sus uñas y fuerza si está que se sube por las paredes.

Tanto su pelo como orbes tienen un color chocolate precioso; sus ojos recuerdan cuando quiere ser encantador a los de un cervatillo tierno y dulce, enamorado ya es otra historia diferente, pero serás su mundo entero si lo consigues. Su cabello es algo rebelde, y pone gran empeño en domarlo, en verse siempre perfecto como si lo fuera a todas horas: puede llegar a pasarse más de quince minutos arreglándolo además de colocárselo mejor, es un obseso de la perfección. Sus pómulos opta por muchas veces iluminarlos con maquillaje, queriendo destacarlos más: por lo general solo utiliza de este para salidas, pero es alguien que necesita verse bien a todas horas para quedarse tranquilo.

En cuanto a ropa, Adrien es generalmente atrevido. En la escuela cumple con el uniforme impuesto, apenas haciendo alguna que otra alteración permitida para no parecerse a la "masa"; pero fuera de Hayate usa sus famosos crop tops, pantalones ajustados, accesorios excesivos... No se corta con nada. Posee un cuerpo que le ha costado lágrimas y sudor de conseguir, enseñarlo al resto del mundo es lo menos que puede hacer, ¿no? Su color favorito es el azul pastel, así que se le verá con este en muchas ocasiones (si no es colgado de algún brazo masculino, preferiblemente de algún moreno u hombre mayor...).

A escondidas y lejos del público, en el ámbito privado, prefiere utilizar gafas a lentillas, que es lo que usa a diario y a lo que está acostumbrado desde joven. Son de pasta negra, grandes y cómodas para estudiar en su cuarto a solas. Solo en compañía de gente muy cercana podría dejar que le viesen tal y como es: para Adrien la belleza lo es todo, y dejarse ver sin nada encima, es el acto más vulnerable que puede cometer.  

Descripción psicológica
Adrien Thatcher es la personificación del esplín burgués, la insatisfacción continua. Nunca está feliz consigo mismo ni con otros, es alguien que simplemente no parece buscar la felicidad porque está harto de perder y de que le sea negada sean cuales sean las circunstancias. Esto no quiere decir que sea una persona infeliz, o alguien deprimido y hastiado de la vida, pero sí está más apagado a como llegó a la escuela, en busca de una huida rápida y segura de sus problemas que parecen haber vuelto cien veces peor.

Mentalmente ha mejorado ligeramente en cuanto a los problemas con su peso: ya no ve una imagen deformada y horripilante en el espejo al mirarse, es algo que al menos soporta hasta cierto grado. Sigue viendo grasa por donde no la hay, y se sigue quejando de las mismas cosas. Come un poco más gracias a la influencia de su último "preferido" y los asuntos que resolvieron, pero a un nivel anímico está cansado de oír las mismas palabras de la gente: "Come más", "por un día no pasa nada", "te verías mejor más rellenito"... Son cosas que le hartan de sobremanera, porque parece que nunca es perfecto para nadie, lo único que desea. Sabe que en las noches de alcohol y sexo desenfrenado, sin control alguno o deseo de parar, no encontrará el amor que tan desesperadamente busca, a su caballero ideal, pero es lo mejor para cubrir sus heridas y mejorar su autoestima.

Su obsesión con el control por el contrario no ha disminuido en lo más mínimo y si acaso ha aumentado ligeramente. Desde pequeño lo era, pero ahora es algo nato en él: tiene que estarlo en ámbitos sociales principalmente, es lo único que le tranquiliza. Tiene un pico de oro, es elocuente como pocos, pero puede perder completamente los estribos si algo sale mal: no lleva la presión muy bien pero sus ataques de ansiedad han disminuido, lo cual es una gran mejora, supone.

Las noches de sexo con desconocidos parecen haber parado un poco, signo de que intenta cuidarse un poco más de que intenta mejorar, pero es que también tiene que reconstruir esa máscara carismática que le gusta a todo el mundo: Adrien es un rey perfecto, encantador, popular y amable con sus amigos y estudiantes de Hayate. Tiene un falso ego que usa para que la gente se ría con él además de una labia para convencer a la gente y que naturalmente hacer que confíen en él que le hacen alguien atractivo, que invita a que la gente se acerque. Le han criado en élites sociales, así que sabe "jugar" mejor que nadie. Muchos creerán que es alguien falso e hipócrita, pero él no juega con emociones: si no le gustas, será honesto desde el primer momento y te lo hará saber, y si tienes alguna oportunidad o le interesas, igual.

Adrien es coqueto como pocos: muchas veces se le hace natural flirtear cuando él solo cree que hablan. Eso no significa que quiera que todos los encuentros acaben en una cama o baño, pero le gusta sentirse deseado y querido, como a todos a menor o mayor escala. Rara suele ser la ocasión en la que se toma como algo serio algún lío casual, pero es celoso en sus relaciones, con sus parejas por muy breves o fugaces que hayan sido. Todas fueron importantes en su momento, de una manera u otra aunque lo recuerde con más o menos amor.

Es relativamente fácil odiarle si no soportas sus jueguecitos o si pillas antes de tiempo la máscara perfecta que porta, impenetrable en horario de clases y algunas noches. Su orgullo es lo que más protege y lo más característico de los Thatcher. No es tonto, y sabe cuando ha perdido una batalla que no puede recuperar de ninguna manera, pero hasta entonces será cabezota y luchará hasta el final por tener la razón. Se comporta en ocasiones como un niño malcriado, una princesa mimada, solo por obtener atención hasta cierto punto, no lo hace constantemente.

Adrien es un ávido lector, inteligente en el ámbito académico y estratega nato por el voleibol. Es difícil de engañarle aunque posea una sensibilidad oculta al resto que tiene miedo a mostrar. Esta no la muestra con cualquiera, de hecho solo lo ha hecho con sus novios porque a él mismo le asusta lo vulnerable que es por dentro aunque aparente ser tan fuerte y único, tan individual y "líder". Es un llorón que prefiere romper corazones antes de que se lo rompan a él, que está dañado y decepcionado con el amor, y que aún así lo desea fervientemente, más que nada, sentirse amado y amar, dar todo lo guardado a alguien que encuentre merecedor de ello.

¡Que sea dependencia, que lo llamen enfermo! Adrien enamorado, significa que ha visto algo en la otra persona que quiere cuidar, salvar; igual que él no puede salvarse a sí mismo, quiere apreciar al (des)afortunado como si fuese el último hombre en la tierra, y besar el suelo que pise.

Igual que Adriano por Antínoo, el gran emperador romano construiría ciudades por su amante, lo haría una divinidad, si acaso creyese en alguna... Y todo sólo por amor.

Gustos y disgustos
GUSTOS:
❀ El azul pastel lo adora, es definitivamente su color.
❀ Música de los ochenta, gran pasión y debilidad. The Smiths y The Cure como grupos favoritos indiscutibles.
❀ Siente una conexión especial con el mar, es piscis, y simplemente adora las playas limpias y naturales.
❀ Le gusta el voleibol más que nada, pero los deportes que requieren mucha resistencia le encantan también.
❀ Los hombres morenos, mayores y de ojos azules: debilidad absoluta. No lo dice abiertamente, pero tiene un pequeño gusto por la diferencia de edades entre él y su acompañante.
❀ Las espaldas anchas y musculosas, absolutamente lo que más adora de los hombres.
❀ El sexo, general, así sin más.
❀ El invierno es su época favorita. Su temperatura corporal es siempre alta, así que sobran las razones. Además es la época ideal para tomar chocolate caliente, como capricho ocasional.
❀ El café es gran aliado en época de exámenes e imprescindible ya en su vida diaria.
❀ Los libros, es un ávido lector. Entre sus favoritos los rusos, Dostoievski y Tólstoi en primer lugar, aunque los románticos les siguen de cerca.

DISGUSTOS:
✕ La comida exageradamente dulce o excesivamente grasa.
✕ El verano, lo aborrece. Lo único que le gusta es su vestuario y la libertad de estar fuera de las clases, pero nada más.
✕ Aún batalla un poco con los espejos de cuerpo entero. Le da incomodidad verse desnudo a solas y por su propia cuenta, no se encuentra muy cómodo con su imagen.
✕ Perder, sin más. Le cuesta horrores aceptar una derrota aunque tampoco es idiota: sabe cuando ha perdido una batalla y cuando es hora de rendirse, pero luchará hasta el final por llevar la razón.
✕ Divas. There can only be one and you don't happen to be on the A list, hun.
✕ Extrañamente, las imitaciones de productos famosos le enervan: simplemente no puede. Tampoco con la joyería barata: este chico ha visto suficientes perlas, diamantes y zafiros como para que le den gato por liebre.
✕ El descafeinado: no entiende por qué se creó.
✕ La pizza con piña. Bueno, la piña así sin más, la odia, aborrece.
✕ Bestsellers. ¿Hay que aclarar la razón?
✕ Es un controlador, siempre tiene que estar en control de las situaciones, y cuando no es así, se estresa y se agobia de sobremanera. Las cosas tienen que estar perfectas, tiene que ser como él quiere y ve que es necesario.

Habilidades y debilidades
+ Como es un humano con visión, puede "percibir" a otros seres naturales, pero no darles nombre o raza, es un poder demasiado desarrollado para él, le sirve como advertencia o precaución. Nunca ha tenido entrenamiento o mentor en esto, ha tenido que canalizarlo por su cuenta.
- Al ser precisamente un humano con visión es más frecuente y fácil que sea víctima de las razas más intimidantes: Adrien le tiene especial pánico a los vampiros, siempre le dejan congelado en el sitio y paralizado de miedo. Además, si se concentra mucho en alguien intentando discernir de qué raza es, puede llegar a entrarle una leve migraña que empeora conforme más insista. No está entrenado para ello.
+ Se ha entrenado siempre para llegar al máximo y sobrepasar el umbral del dolor: tiene una resistencia y agilidad increíble, su cuerpo está tonificado y entrenado para casi cualquier tipo de deporte.
- Su velocidad por otro lado escasea, y su fuerza podría ser mejor. Son aspectos en los que no se ha esforzado tanto. Tiene que ponerse un límite muchas veces porque luego su cuerpo se resiente si se ha empujado demasiado lejos: lo cual incluye vómitos, jaquecas recurrentes y dolores musculares intensos dependiendo de la actividad en la que se ha excedido.
+ Este joven tiene un pico de oro, es elocuente como pocos y sabe redirigir conversaciones para que vayan como él quiere normalmente. Es una habilidad que le enseñó Vincent Thatcher para camelarse a la gente con la esperanza de que siga sus mismos pasos.
- Esta habilidad por supuesto no funciona con todos. Hay gente que ve a través, que no le gusta tanta tontería junta dicha o que simplemente no gusta de las tácticas de los Thatcher, algo conocidas en el mundillo de las élites.

Historia
Aunque ahora parece no faltarle de nada al heredero Thatcher, no siempre fue así. Los dedos finos, de pianista y elegantes que ahora Adrien posee parecen ser legado de Kasumi, con los que se labró un reputado nombre desde joven como modista. Sus diseños y su habilidad llegó hasta los oídos de la que por aquel entonces era la mujer de Vincent Thatcher, Sylvia, quién no dudó en contratarla como su "costurera personal". El destino ya jugaba con los hilos: enredando y cortándolos para luego hacer nuevas uniones... El flechazo de Vincent en Kasumi fue instantáneo. A pesar de la diferencia de edad, una brecha de más de diez años, el hombre la persiguió como un adolescente enamorado a escondidas de su mujer. No le fue infiel en el aspecto físico, pero emocionalmente ya estaba atado a ella: Vincent era cruel e impasible en sus negocios, pero la japonesa le tocó el corazón de una forma de la que ninguna otra mujer le había llegado jamás. Entre él y su esposa no había habido nunca algo tan fuerte como amor, pero sí un respeto mutuo, una convivencia "agradable" en su enorme mansión, en la cual a veces podían pasarse semanas sin verse por sus viajes. Pidió el divorcio a los pocos meses, y a las pocas semanas de este se decidió casar con Kasumi: no dejó a Sylvia en mala posición económica, pero le fueron privados muchos placeres y lujos que hasta el momento nunca le habían faltado. Por el contrario, la vida de Kasumi se volvió perfecta protegida por un magnate en aquella enorme mansión, trayendo con ella al pequeño Adrien, un niño de cabellos angelicales, guapo y adorable como pocos niños, obviamente, viva imagen de su madre.

Adrien hasta que dio comienzo ese capítulo de su vida, había vivido en un humilde barrio de trabajadores en el que los niños con frecuencia pasaban mucho tiempo solos, con muchas mujeres que se apoyaban las unas en las otras. Su madre no había podido estar siempre presente en aquellas funciones del colegio, eventos deportivos o competiciones en las que había destacado, y él lo había entendido siempre. Kasumi siempre le dejaba un beso en la frente y le arropaba en la cama antes de irse al trabajo otra vez tras cenar juntos, pero cuando se casó con Vincent todo cambió.

El patriarca y él congeniaron en un principio: él le llenaba de regalos, y contentaba al niño que de pequeño siempre se callaba la boca cuando quería algún capricho. Adrien tenía pocos amigos por aquel entonces: Egan Wakefield uno de ellos con quien había crecido en aquel barrio marginal de mujeres; las intenciones del hombre era llevarle con golosinas y regalos a una vida mejor, una que él, claro, consideraba superior. Fue difícil separarse de ese compañero de juegos que le había apretado la mano en días de tormenta, siempre odiaba el sonido de los truenos, el que le llevaba en brazos cuando decía que estaba cansado o que le perseguía con babosas entre risas mientras él huía despavorido. Ambos no habían tenido el mejor comienzo en la vida, la soledad que pasó de niño melló en su corazón, pero se habían mantenido fuertes juntos. Perdió a Egan un par de semanas más tarde tras instalarse definitivamente en la casa del magnate, Vincent metiéndole en una de las mejores escuelas de Japón. Poco a poco intentaba empezar a controlarle.

Adrien descubrió su pasión por el voleibol por allá entonces; recordaba haber jugado de niño, pero empezó a competir pronto por su predisposición a este deporte y su entrega. Era de los mejores: ágil, fuerte, resistente... Cualidades que le llevaron a entrar a un instituto con un increíble equipo de voleibol. Allí conoció la derrota por primera vez: Shawn Thatcher, hermanastro a quien aún no conocía y gran rival de la secundaria. Le machachó incansablementre tres años, tras los cuales, al fin, alcanzó la victoria. Era un partido que había caído justo en San Valentín, lo recuerda perfectamente: el trofeo al fin en sus brazos, tras tanto tiempo persiguiéndolo. No era el dinero o el prestigio que traería a la institución lo que le hacía tan feliz el ganarlo: era aplastar a quien consideraba por aquel entonces su némesis, que curiosamente, se declaró ese mismo día. Adrien sabe que lo rechazó de forma cruel, no sabe cómo, pero le hizo daño porque lo trató como una broma pesada, el golpe de gracia para reírse de él tras tantos años siendo humillado. Ese mismo verano empezaron a convivir juntos, órdenes de su padre.  

A finales de ese mismo, transfirieron a su mejor amigo Egan a su mismo instituto, cuya madre curiosamente se casó ese año con un adinerado señor. Adrien no preguntó, Adrien no quiso saber nada más aparte de que tenía a su mejor amigo de vuelta. La falta de él le hizo recapacitar, aprender, digerir la idea de que le quería como algo más que un amigo: le había echado de menos. Comenzó tímido, ya que los niños que se habían criado cogidos de la mano habían crecido, cambiado. Coqueteos, sonrojos... Lentamente hasta el beso. Fueron novios una temporada, fue su primer amor, su todo. Él quería amor y besos, y eran tímidos: no lo obtuvo. No como él quería. Adrien quería más, ya por aquel entonces era una princesita mimada. Tras cortar, abrumado por sus propias emociones decidió huir a una escuela en Estados Unidos.

El inglés lo había dominado desde pequeño, por Vincent, con que no le fue difícil adaptarse a la escuela de su elección, Hayate School, un colegio prestigioso en Maine, en la ciudad de Diamond City. Siendo selectivo y una pequeña princesa mimada, no tardó en hacerse su propio grupo; carismático, guapo, era algo natural. Tuvo un par de novios, un par de gran importancia, pero con el último chico sufrió un accidente de coche que le ha dejado la pierna en muy mal estado. Ya en su época de instituto tuvo que hacerse una operación por un desgarramiento del ligamento cruzado anterior que le dejó marcado, tuvo que pasar una época en el hospital, pero nada que ver con este. Puede que si se la fuerce mucho, pierda la oportunidad de seguir de manera profesional el voleibol.

Extras
—Porta un dulce olor a frambuesas cerca de la zona de su cuello y cabello que recuerda a verano: es como una fragancia natural.
—Su letra es horrible: rápida y de médico, como suelen decir. Sus apuntes parecen jeroglíficos y siempre parece que escribe como con prisas.
—Se sigue pesando sin excepción todas las mañanas a la misma hora, desnudo y en ayunas. Apunta su peso en su cuaderno azul privado y escondido entre otros muy parecidos.


Última edición por Adrien Thatcher el Sáb Ene 06, 2018 4:21 pm, editado 11 veces (Razón : Continua mejora.)
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Re: [ID] Adrien Thatcher

Mensaje por Invitado el Dom Sep 25, 2016 8:10 pm

FICHA ACEPTADA


No olvide firmar el registro de personajes ocupados y enseguida se le dará color. Una disculpa por demorar al revisar su ficha.

Bienvenido a Hayate School, disfrute su estadía.
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