[ID] Tsubasa Marufuji

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[ID] Tsubasa Marufuji

Mensaje por Tsubasa Marufuji el Mar Jun 21, 2016 6:51 pm

Nombre: Tsubasa Marufuji

  Raza: Brujo

  Edad: 23

  Materia a impartir: Demoniología y Educación Física

  Relacionado con: Ryo Marufuji (hermano mayor)

  Descripción física: Posee una cabellera azul, que junto a su gran estatura (1.90 m), pueden considerarse como los dos rasgos que más destacan de él. En algún punto de su joventud como chaval escolar, se "estiró" creciendo hasta alcanzar su estatura actual. Sus ojos son color café, y suelen proyectar la imagen de que es alguien despreocupado y alegre.
Los años invertidos en los clubs y equipos deportivos de la escuela le sentaron bien, ayudándole a estar en forma hoy en día, que sumado al entrenamiento que debe realizar por su labor, le han dado figura aunque no muy llamativa, nada despreciable. También tiene un par de rasguños en el abdomen, dando la impresión de que alguien le atacó con una navaja (aunque estas parecen como pinceladas de acuarela, muy rebajada en agua). En la muñeca derecha posee una marca, que la gente suele confundir con un tatuaje, con forma de una cabeza de dragón. Es la marca que lo "reconoce" como cazador, y suele ocultarla bajo una muñequera (o al menos siempre que sale, si no, usa camisetas de manga larga).
Trata de ir formal al trabajo, aunque termina usando ropa que podría dar la impresión de parecer de universitario modelo, y no es raro verle usando suéters. Para la labor de cazador, siempre va de negro, pero lo que nunca falta es la gabardina.

  Imagen:
Spoiler:





  ¿Uke, Suke o Seme?: Suke

  Personalidad: Alegre, y siempre lleno de energía, es un optimista incansable, que por más mal que esté la situación, tratará de encontrarle el lado positivo, ya que, es de la creencia de que los buenos pensamientos, atraen la buena suerte.
Siempre es leal a las personas que estima, y no dudará ni lo pensará dos veces para protegerles a como de lugar, incluso a costa de su vida si hace falta. Y bastante cariñoso, llegando a poner motes algo sosos o muy dulces. También es bastante dado a las muestras de afecto.
Es poseedor de una fe inaudita en las personas, a tal grado que le toma confianza rápido a las personas, pese a su profesión, que le ha enseñado a desconfiar.
Puede dar inicialmente la pinta de ser un idiota y... puede que la mayor parte del tiempo lo sea, ya que no es raro verlo comportarse infantilmente. Aún más porque es un amante de las bromas y travesuras. Pese a que también puede dar la impresión de ser holgazán o desobligado, es bastante puntual y cumplido con su trabajo, suele acabarlo cuando nadie se da cuenta, sabe que debe optimizar tiempos para estar disponible frente a cualquier emergencia y poder matener un perfil bajo.
En su labor como cazador, es bastante métodico y calculador, y suele tornarse algo más serio. Sí, hace las bromas de siempre, pero incluso esas van con cuidado porque es perfectamente consciente de que le puede costar la vida un error (como había sido el caso de su predecesor).
Aunque no esté muy orgulloso de ello, se le da bien mentir. En cosa de nada logra hilar historias y excusas oportunas, cosa que aprendió a hacer a lo largo de los años, para mantener su segunda vida oculta. Esto aplica con las emociones que proyecta su cara también, así que la mayor parte del tiempo, es un poco imposible decir que siente realmente el chico. La "máscara" que más le gusta usar, es su sonrisa, que por ser usada en situaciones inoportunas le había metido en diversos problemas (al igual que su optimismo).
Prefiere evitar los problemas en medida de lo posible, así que si ve que un pleito va a comenzar con alguien que no sea él (porque sabe que de una u otra forma sabe salir bien librado), trata de apaciguar las cosas o detener la discusión o pelea.

  Lo que le gusta:

  • Los días soleados.
  • Las cosas dulces, en especial aquello que lleve chocolate.
  • Los gatos.
  • Los pandas, ama los pandas.
  • Los cachorros de cualquier animal, vamos, que son adorables.
  • Los deportes.
  • Los espacios abiertos.
  • Salir de excursión o acampada, de vez en cuando lo hace.
  • Los juegos de azar, es increíblemente suertudo en ello.
  • Las katanas. Tiene una colección en casa.
  • Los videojuegos, puede que sea una persona que le guste estar al aire libre, pero es capaz de encerrarse los fines de semana enteros a jugar.
  • Las motocicletas.
  • Nadar, ama nadar.
  • El café, es común verle en las mañanas con uno.
  • Los kaleidoscopios.
  • Nano. Su cantante favorita en todo el mundo.


  Lo que no le gusta:

  • Los días lluviosos, le limitan muchas actividades, en especial el trabajo.
  • Los perros. Tuvo una mala experiencia de niño.
  • El olor del cigarro.
  • La tapioca.
  • Los elevadores.
  • Lo picante.
  • Le tiene manía a los números impares.
  • La corteza del pan.
  • Las bebidas alcóholicas.
  • La papaya. Esa cosa es del demonio para él.


  Habilidades:

  • Dalian. Su compañera y supervisora en su labor, tiene el don de transformarse en arma y comunicarse con él. Suele ser su mejor aliada para acabar con las cosas que caza, en especial porque Dalian devora su alma.
  • Fuego. Resultó ser que el elemento que Tsubasa podía usar con la magia, era el fuego, bastante conveniente para su labor. Suele usarlo para quemar a los demonios, o en combate cuerpo a cuerpo cuando hace falta recurrir a los puños para lidiar con su enemigo.
  • Manejo de armas de fuego. Estas puede usarlas en dos modalidades. La primera de ellas, con balas. Son demonios debidamente atrapados y encapsulados que han sido purificados, de forma que son perfectos proyectiles para combatir a sus semejantes. La segunda manera, es con balas encantadas que tienen conjuros precargados en ellas.
  • Sanación. ¿Qué sería de una cazador de alimañas varias si no tuviese forma de sanar? Puede sanarse heridas varias en combate, algunas torceduras y frenar venenos. También siempre carga viales con pociones para cuando la cosa sea "exprés".


  Debilidades:

  • Dalian. Suele ser su último recurso en un combate. ¿Por qué? Bueno, para estar en esta forma, la chica consume el maná de su portador. Y lo mejor sería no usar nada de magia en ese caso, así que queda imposibilitado para usar las balas precargadas con conjuros.
  • Armas de Fuego. Las segundas balas, sólo puede usarlas siempre y cuando tenga algo de magia a su disposición. Si alguien más, que no sea afín al elemento de Tsubasa, o que no tenga magia a su disposición, no puede usarlas. También podría darse el caso de que si le quitasen el arma, y el nuevo portador fuese afín al elemento, podría usarse en su contra. Las primeras balas no son eternas y sólo son realmente útiles contra los entes menores. Contra los mayores, que la suerte lo acompañe(?).
  • Fuego. La mejor de sus armas. Sin embargo, no está acostumbrado a usarlo mucho tiempo seguido. Tampoco su alcance es muy amplio (cuando mucho unos cuatro metros) y no sirve más que para repeler uno que otro ataque y atacar. Es un sueño el querer que sirva para la defensiva.
  • Sanación. Sus habilidades para sanamiento son un tanto pobres, de forma que de necesitarlo, no puede más que cerrar heridas menores y parar el sangrado en las grandes. Los envenenamientos sólo puede frenarlos por su cuenta si no cuenta con posiones a la mano o algún libro de conjuros que le guíe en su labor. Lo más que llega a tratar en golpes, son torceduras. En esguinces sólo puede calmar el dolor por un rato, y es un sueño el pensar que sane rupturas de lo que sea (cuado mucho, podría acelerar el procedimiento de sanado natural, pero no más, y esto con pociones). En lo que a los viales refiere, sólo carga seis. Dos contra dolor, dos contra venenos débiles y dos para acelerar el sanado.


  Historia general del personaje: Se suponía que la suya iba a ser una vida normal, de un chico normal, en una ciudad jodidamente mundana y común. Se suponía. No que estuviese ahora tratando de recuperarse un semi-paro cardíaco frente a un desconocido medio moribundo, cubierto de sangre y que aseguraba vanamente que estaba estupendamente bien. Y menos que, se estuviese escondiendo justo en ese momento de un demonio que por alguna razón que se escapaba de su cabeza, se había encaprichado con el acto de arrancarle la cabeza.
Obviamente, su vida no debía ser así. ¿Cómo terminó así? Hagamos una pequeña mirada al pasado, tratemos de comprenderlo mejor.

Como cualquier ser humano, vino como producto de un amorosa pareja que anhelaba un hijo... normal. ¿Por qué? Bueno, el hijo que tenían era un tanto... peculiar. Por más que trataron, no podían comprenderlo, causando un conflicto siempre latente entre ambas partes. Así que pensaron que un segundo intento, podría ser buena idea. Y vaya que lo fue. El benjamían de la familia supuso una gran alivio y felicidad para ambas partes.
Tsubasa, terminó creciendo en un ambiente lleno de amor por parte de su familia. Una infancia infinitamente feliz... Mientras se dejase de lado el hecho de que sus padres y adorado hermano mayor, tenían una relación bastante tensa. Cada que parecía que iban a entrar en conflicto, Tsubasa tendía a entrar en escena y desviar con una habilidad inaudita el tema. ¿Por qué? Por el simple hecho de que siempre adoró con todo su ser a su hermano mayor, así que siempre buscó la manera de alejarlo de estas situaciones. Nunca entendió porqué sus padres lo trataban de esa manera, siempre hirientes, después de todo, también era su hijo, ¿no?

Ryo fue su héroe durante toda su infancia, su modelo a seguir, porque vamos, ¿que niño cuyo hermano mayor es amoroso con él, no lo idolatra? Podrían meterse con él, pero en su presencia, jamás dejaría que nadie se metiese con su hermano bajo ninguna circunstancia. Siempre quería ir a donde el mayor iba, o de imitarle en alguna que otra cosa. Era una cosa adorable de ver, a un pequeño niño siguiendo a uno mayor, con una amplia sonrisa en la cara.
Aunque, por desgracia, la felicidad no es eterna. Por una razón que nunca fue suficiente justificación y no logró entender nunca, el mayor, cuando Tsubasa tenía once, se fue de casa. Esa época fue devastadora. Tal vez la primera reacción, fue la de pérdida y desorientación. Juraba que nunca en su corta vida había llorado tanto como aquel día. Sentía como si le hubiesen arrancado una parte de sí. Tras el shock inicial, lo primero que hizo fue bajar corriendo las escaleras a toda prisa para hablar con sus padres, necesitaba la ayuda de un adulto para esto. Tenía que buscar a su hermano, tenía que encontrarlo a como diese lugar.
Tal vez, si le preguntasen, sería este el detonante para que en años posteriores, él y sus padres comenzaran a distanciarse. La respuesta de sus padres, ante su súplica para buscar a su hermano mayor, fue un "Es mayor ya, sabe lo que hace. Si quiere independencia, eso tendrá". Nunca les perdonó ese hecho en su pequeño pero enormemente bondadoso y cariñoso corazón, nunca.

Los siguientes días y semanas tras el suceso, pudo notarse el cambio de actitud del chico. Si bien, gracias a su hermano, solía ser un chico hogareño, ahora que no estaba, pasaba lo más posible los días fuera: se inscribía a clubs, concursos, talleres, participaba en los festivales escolares, y una temporada inclusive, estuvo en el Consejo Escolar. Sus padres en un inicio lo vieron como algo positivo, pero en cuanto detectaron que su hijo comenzaba a rehuír la convivencia familiar, comenzaron a preocuparse. Hubo una pelea que marcó el resto de la relación de por vida. Palabras bastante hirientes fueron dichas. Entre que los padres trataban de recuperarlo, terminaron alejándolo más, por culpa de un tema que creían olvidado y dejado en el pasado: Ryo.

Las salidas recreativas, fueron en parte una fachada. Pese a que sus padres le negaron el apoyo en su momento, Tsubasa, trató a su manera de buscar a su hermano. Preguntó en muchas partes, metiéndose en líos varios, que gracias a su optimismo inigualable y su perseverancia, siempre logró librar. Y así fue por años y años. Cada vez subía más y más el nivel de la investigación (y eso acorde a lo que su corta edad le permitía). Dado que tenía que seguir investigando y facilitándose cosas, trató de ser un buen chico con sus padres de nuevo, lo mejor que le permitía la cortesía, y comenzó a tener trabajos de medio tiempo.

Y así, es como llegamos al punto de partida, aunque no lo parezca. Fue a mediados del bachiller, cuando el desastre pasó. Iba camino a casa de regreso del trabajo, cuando oyó ruido detrás de él. Al principio, pensó que era su imaginación. Conforme fue caminado (acelerando el paso), cayó en cuenta de que para ser su imaginación, ya era demasiado. Giró la cabeza para ver, descubriendo una cosa amorfa, con un ligerísimo parecido a algo humanoide, reptando por el suelo. Tenia los ojos rojo brillante, como un rubí. Y reclamaban sangre. Su vida. "Correr.... ¡debo correr!" fue la primera cosa que pasó por su mente y que hizo. Corrió lo más que sus piernas le permitieron. Debía salvar su pellejo a como diese lugar. Agradeció como nunca en su vida, todas esas horas que invirtió en los clubs deportivos en la escuela secundaria. Las horas que seguía invirtiendo y que por este susto, seguiría invirtiendo (no se iba a arriesgar no estar en forma, menos con esto).
Esa noche, la recordaría luego como el día que cuasi moría. Cuando casi tropezaba con una bolsa de basura al dar vuelta en una esquina, y que desesperamente se aferró a un poste de luz, algo disparó detrás de él. El primer instinto fue comprabar que él mismo, seguía entero. Una vez asegurado eso, miró tras de sí, viendo a un sujeto con gabardina y sombrero fedora y cabellera pelirroja, disparándole a esa cosa que lo perseguía.

― ¿Estás bien, mocoso? ― por la voz, era un sujeto mayor que él. A lo mejor, rondaba su edad por los cuarenta y pico...
― Uh, sí... Sigo entero hasta donde sé... jeje... ― bromeó, sonriendo lo mejor que la situación, los nervios, y el pánico le permitieron.
― Eso es bue-... ― la frase quedó incompleta porque la cosa le brincó encima en medio de su distracción, derribándolo.

Sobra decir que Tsubasa pasó por el desagradable sentimiento del terror de nuevo. Cayó caminando de espaldas de la impresión, dado que el tipo no se movía ya en el suelo y esa cosa le había fijado como objetivo por una razón desconocida. Pensó nuevamente en que moriría... hasta que de un tajo, la cosa se dividió en dos partes y tras un sonido inhumano, se desvaneció en el aire, dejando sólo una especie de canica en su lugar. Asustado, parpadeó, incapaz de moverse, y contempló al desconocido, que estaba de rodillas sosteniendo una katana.
Haciendo recuento de la situación, estaba frente a un sujeto que iba armado, había matado una cosa amorfa y.... que para colmo de males se acababa de desplomar de nuevo frente a sí. Esta vez, se puso de pie y corrió a revisar al herido.
― Y pensar que estoy así por un error de novato... ― murmuró el sujeto.
― ¿Error de novato...? ―  no entendía nada, pero sabía que el que estuviese sangrando, no era bueno.

De una u otra manera, se las apañó para agarrar al tipo y hacerlo caminar apoyándose en él. Iba a llevarlo al hospital, no tenía ni la mas mínima idea de qué iba a hacer con las armas al ingresarlo, pero ya se le ocurriría algo; el punto era salvarlo a como diera lugar y salir de ahí. No quería estar presente si esas cosas volvían. Antes de seguir, el sujeto le pidió que recogiese la canica, petición a la que accedió. Lograron caminar unas cuantas calles, en lo que consideraba camino al hospital sin perturbaciones de ningún tipo. Podía sentir cómo el sujeto lo miraba a lo largo de todo el camino, era como si lo estuviese analizando, y trató de no pensar en ello lo mejor qye pudo.
― Eres un buen chico, uh... ― soltó de la nada.
― Me gusta ayudar a la gente que está en apuros ― contentó sonriendo amplio ―. Y... te lo debo, me salvaste la vida allá atrás.
― Sólo hice mi trabajo ― miró al sujeto extrañado, con la pregunta en la punta de la lengua, pero fue interrumpido por el mayor ―. Soy Etsu, gracias por esto, mocoso.
― Tengo nombre, ¿sabes? ― se quejó para luego echarse a reír ―. Tsubasa.
― Interesante nombre, uh...
― ¿Vas a borrarme la memoria o algo así? ― Etsu se echó a reír.
― No, que va, tienes pinta de que no dirás esto. Además, no sé cómo se hacen esas cosas... Nunca hizo falta. Lees demasiado o ves demasiadas películas, mocoso. ― y aunque quisiera, estaba seguro que ni siquiera sus propios padres le creerían.

Ese fue el inicio de una amena coversación, que terminó en una nueva persecución. Aparecieron dos de esas cosas más y tuvieron que huir. En algún punto, Etsu trató de hacer que Tsubasa huyese, pero el chico se negaba a irse y dejarlo en ese estado. Las cosas se complicaron un poco y tras casi morir de nuevo tratando de hacer un poco de tiempo para Etsu, Tsubasa y compañía, lograron escapar de nuevo tras eliminar a esas cosas. Tsubasa no entendía nada. Y no estaba seguro de querer entender en lo más mínimo.
La aparición de un cuarto espectro-demonio-lo que fuese, le pareció excesivo, y tras elegir por su cuenta que no se iba a arriesgar más, se metió en un callejón tratando de tomar un respiro. Estaba lleno de la sangre del mayor (le parecía inaudito que sangrase todo eso, que vamos, la herida no se veía tan grande).
― Mira mocoso, voy a serte franco: no voy a aguantar mucho más. Estas peleas no han hecho más que acrecentar unas heridas que no habían sanado. Se me ocurre una idea para salvarnos a ambos, pero, necesito que confíes en mí. Eso sí, te advierto que si aceptas, no hay marcha atrás. Y nada, nada será lo que antes, ¿entiendes?
― En realidad, no entiendo nada. Y.... no sé si sea buena idea aceptar sin saber nada...
― ¿Confías en mi o no?
― Bueno... no me has dado motivos como para no hacerlo...
― Perfecto, si aceptas, extiende tu mano.

Más por curiosidad, que por otra cosa, acató la orden del mayor, extendió la mano. Una vez que hizo esto, el mayor le tomó por la muñeca con fuerza y sonrió divertido. El instinto de alarma se accionó dentro del chico en ese momento, pero no había marcha atrás. Sintió como si le quitasen una venda de los ojos, y que era examinado hasta lo más profundo de su alma. Quiso retroceder, pero la impresión y el agarre no se lo permitieron. Por un momento su cabeza fue un mar de voces incomprensibles para sí, y una explosión de imágenes que no entendió. Todo fue confuso y se sintió mareado. Al final, fue soltado y cayó la suelo, sentado. Respiraba agitadamente, lleno de miedo. ¿Qué acababa de pasar?
El mayor le explicó en resumidas cuentas que, acaba de pasarle su deber. Era una especie de cazador de ánimas, demonios y seres varios corrompidos en su núcleo. Que era parte de una organización que se dedicaba a ello, que todos los miembros eran usuarios de magia de diversos tipos, y que justo en ese momento, el había "cedido" el don al chico (entre comillas, pero esto se explicaría después). Fue demasiada información como para asimilarla. Cerró los ojos. ¿En qué se acababa de meter?
No pudo darle más vueltas al asunto, por el simple hecho de que los habían encontrado. Etsu se apresuró a darle la katana a Tsubasa. Y fue una de las cosas más curiosas del mundo. Fue como si supiese manejar esa cosa de toda la vida. Un par de cortes, y ya estaba eliminada la amenaza.
― Sabía que no me equivocaba contigo, mocoso.
― ¿Equivocarse?
― Accioné tu magia por una vida pasada tuya. Cuando queremos ingresar a alguien que no tiene el don naturalmente, lo que hacemos es accionar una vida pasada que lo tuviese. Y no sólo ese don, todo aquello que sirva para la causa.
― ¿Y la causa es salvar a la humanidad de esas cosas?
― Aprendes rápido... Y es bueno, porque el tiempo se me acaba...

Y se acababa porque, el pelirrojo como dijo, accionó la magia del menor a costa de la suya. Y eso le estaba costando caro para mantenerse con vida. Rápidamente le dio instrucciones a Tsubasa para después y una vez realizado esto, procedió a entregarle la katana y las demás armas que cagaba. Explicó el funcionamiento de las mismas y tras un largo suspiro, cerró los ojos. Poco después, comenzó a desaparecer, desvaneciéndose lentamente, como arena arrastrada por el viento. Lo único que quedó, fue un reloj de bolsillo, de aspecto antiguo y fino, plateado.
El pobre, desorientado y ahora cazador, se tiró en el callejón para pensar mejor. Acababa de hacer la más grande metida de pata de su vida. Y no había forma de arreglarlo. Se llevó las manos a la cara, frustrado. Bien, estaría bien, debía ser positivo.... ¡Podría ser un héroe! Se incorporó con esa idea en mente, sonriendo amplio. Sería como esos sujetos de los mangas que salvaban gente sin que esta lo supiera y matendría el orden mundial y... un montón de cosas más pasaron por su cabeza, subiéndole el ánimo. ¡Con suerte esto le ayudaría a encontrar a su hermano! Si era parte ahora de una organización, como le había indicado Estu el desgraciado que lo coló a todo esto a posta, sin explicarle nada, con algo de suerte tendría acceso a más información, un nuevo panorama de búsqueda se extendía ante sí.
Se puso de pie, tomó el reloj, y se dirigió a casa. Ya vería que excusa daba para la hora en la que llegaba. Tal vez, con algo de suerte, sus padres dormirían a esa hora...

Los siguientes meses, fueron de dura y difícil adaptación a su nueva vida. En primer lugar, tuvo que buscar una casa en la zona antigua de la ciudad, donde al parecer, había residido su predecesor. Ahí conoció a Dalian, el espíritu de una chica que al parecer, era la encargada de Etsu. Entró en cólera cuando el joven peliazul se vio obligado a explicar su posición en el asunto.
A partir de ese día, Dalian se convirtió en el más grande dolor de cabeza del chico. Se encargó de instruirlo en el combate y la magia, en todas las cuestiones legales y modos de la organización (conocida como "White Lily"), de presentarlo ante la misma y... a purificar almas para que fuesen usadas luego como proyectiles de sus pistolas. Al principio, le costó mucho hacerse a la idea de que debía recurrir a la violencia para todo esto, pero conforme pasó al tiempo, lo aceptó, e inclusive, se convirtió en uno de los mejores del país. Por otro lado, logró ganarse a Dalian (la misteriosa chica que nunca hablaba de sí misma y parecía de una época lejana, ¿victoriana, tal vez?), y lograr que fuese su compañera en el combate (la chica tenía el don de convertirse en espada, muy eficaz contra los seres que debía erradicar). A veces le acompañaba fuera, a plena luz del día en forma de gato (la única forma en la que era visible para los humanos), a buscar información sobre sus objetivos a cazar, y a veces, sobre su hermano. Nunca, sin importar el paso de los años, se dio por vencido con esa meta. Confiaba en que un día daría con él.
Le costó mucho en un inicio mentirle a sus padres con sus constantes ausencias, los inexplicables golpes y demases, pero conforme fue pasando el tiempo, el mentir se volvió usual,  y parte de la rutina para protegerlos, y protegerse a sí mismo. No le agradaba hacerlo, pero sabía que no tenía opción. Logró sacar pese a todo sus estudios adelante, e inclusive la universidad. Fue una vida medianamente tranquila pese a su doble vida.

Las cosas dieron un giro inusual cuando le dijeron que le transferían de país. No entendía porqué. La vaga explicación que le fue dada (y con la que tuvo que conformarse), por parte de Dalian, fue el hecho de que consideraban que otras partes del mundo estaban más desprotegidas que la zona en la que él estaba. Así que lo mandarían a otro país, bajo la fachada de un profesor buscando empleo.
¿Destino? Maine, en Estados Unidos. No tenía ni la más mínima idea de porqué taaaan lejos. Lo único bueno es que ya vivía independiente en la casa que Etsu le había dejado. No tendría que darle explicaciones a nadie. Lo único que dijo a sus padres es que en el extranjero le habían hecho una propuesta de trabajo e iba a intentarlo.
― ¿Por qué Maine? ― recordaba haberle preguntado a la chica.
― Por que sí. No es tu trabajo custionarme ni a mi, ni a tus superiores ― contestó Dalian, sin despegar la mirada de un libro que leía.
― Pero... ― ella no solía ser tan seca y fría con sus contestaciones. Ahí había gato encerrado. Quiso indagar más, pero la mirada de la chica se lo impidió.
Ya lo investigaría después. Podía apostar lo que fuera a que Dalian escondía algo.

Hubo que hacer una gran cantidad de preparaciones para su partida. Debía preparar la casa para el cambio. ¿Por qué? Porque sus jefes no sólo lo estaban mandando para allá, sino también, iban a poner a prueba una versión mejorada de un conjuro de conexión de puertas. A saber qué era. Pero no era la primera vez que pasaba. Gracias a su experiencia a corta edad, a menudo terminaba siendo el conejillo de indias de White Lily para nuevos armamentos, conjuros y chucherías varias.
Aunque esta vez, fue la primera de todas que agradeció el hecho de haber aceptado ser "voluntario". Conectaron la casa, a la entrada de otra... en Maine. Bastaba con girar la perilla, por medio de un sistema de colores, y podía alternar entre Estados Unidos y Japón. Fue un gran alivio. No tendría que preocuparse porqué le pasaría a su casa en su ausencia... Y tendría su arsenal a la mano.

Después de eso, y de la entrevista que más nervioso lo puso en su vida, logró obtener el empleo de profesor en una materia en la que estaba más que familiarizado: demoniología. Sin embargo, para dar una coartada un poco más común, optó por dar Educación Física también, al fin y al cabo, los deportes siempre se le dieron bien.
Era cosa de ver si las cosas caían en su sitio nuevamente. ¿Quién sabe? A lo mejor en este continente, su búsqueda tendría suerte...


  Extras:
● Es ambidiestro.
● Siempre, siempre, carga el reloj que Etsu le dejó.
● Siempre carga dulces consigo, en especial panditas y pokys.
● Es un experto en perderse.
● Al igual que su hermano, posee una caja con tooooodas las cosas que le ha dado el mayor (y si no está a la vista es porque la esconde de Dalian).
● El sistema de la puerta sólo se usa una vez al mes, para mantenimiento externo de la casa de Japón. Le tiene pánico a abrir un hoyo dimensional o algo así.
● Le agarró cariño a los juegos de supervivencia gracias a su trabajo, procura participar cada que puede.
● Tiene una colección de toda la discografía de Nano, al igual que algunos pósters (obviamente, todo escondido de Dalian).

  Anime/Manga/Juego/Novela de donde procede el personaje: Hiyokoi

  Nombre real del personaje: Hirose Yuushin

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Re: [ID] Tsubasa Marufuji

Mensaje por Yami Ashitaka el Miér Jun 29, 2016 7:56 pm





Pasa al registro de personajes Aquí enseguida se te dará tu color...

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